«Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrendaron espontáneamente a Jehová». I Crónicas 29: 9
CON EL INTERÉS MÁS PROFUNDO el rey había reunido los preciados materiales para la construcción y el embellecimiento del templo. Había compuesto los gloriosos himnos que en los años venideros habrían de resonar por sus atrios. Ahora su corazón se regocijaba en Dios, al ver como los principales de los padres y los caudillos de Israel rey pondían tan noblemente a su solicitud, y se ofrecían para llevar a cabo la trascendental obra que les esperaba. Y mientras prestaban servicio, estaban dispuestos a hacer más. Añadieron al tesoro más ofrendas de su propio caudal. David había sentido profundamente su propia indignidad para reunir el material destinado a la casa de Dios, y lo llenaba de gozo la expresión de lealtad mostrada en la pronta respuesta de los nobles de su reino, cuando con tanta generosidad ofrecieron sus tesoros al Señor, y se consagraron a su servicio. Pero solo Dios era el que había impartido esa disposición a su pueblo. Solo él, y no el hombre, debía ser glorificado. Era él quien había provisto al pueblo con las riquezas de la tierra, y su Espíritu les había dado buena voluntad para entregar aquellos valiosos materiales en beneficio del templo. Todo era del Señor, y si su amor no hubiera movido los corazones del pueblo, los esfuerzos del rey habrían sido en vano y el templo no se habría construido.
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Devocional Vespertino Para 2017.
“Una Religion Radiante”
Por: Elena G. de White
