sábado , 11 julio 2026
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Notas de Ellen G. White

LA ACTITUD DE JESÚS HACIA LAS PERSONAS

Los judíos no lo recibieron a su llegada, porque se habían hecho una idea falsa acerca de la manera en que vendría. Este Jesús, un aldeano y carpintero de origen oscuro, el Hijo de Dios, ¿el Mesías? No podía ser.

Pero en Cristo desaparecieron las peculiaridades que separaban a los judíos de las otras nacionalidades. Él mismo se colocó en un lugar de donde pudiera impartir instrucción a toda clase de personas. A menudo les dijo que estaba relacionado con toda la familia humana, judíos y gentiles. “Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento”. Mateo 9:13. Vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Para esto dejó a las noventa y nueve; para esto se despojó de sus ropas reales, y veló su divinidad con la humanidad. El mundo entero es el campo de trabajo de Cristo. En sus pensamientos no entra una esfera menor (Exaltad a Jesús, p. 29).

Los ángeles están observando el desarrollo del carácter, y pesando el valor moral. Los que profesan creer la verdad han de ser íntegros ellos mismos y ejercer toda su influencia para iluminar a otros y ganarlos para la verdad. Sus palabras y obras son el conducto por medio del cual los principios puros de la verdad y la santidad son transmitidos al mundo. Son la sal y la luz de la tierra.

Vi que al mirar hacia el cielo veremos luz y paz; pero al mirar al mundo, veremos que todo refugio nos faltará, y todo bien pasará pronto. No hay para nosotros ayuda sino en Dios; en este estado de confusión de la tierra podemos hallar serenidad, firmeza o seguridad tan solo en la fuerza de una fe viva; no podemos tener paz si no descansamos en Dios ni esperamos su salvación. Resplandece sobre nosotros una luz mayor que la que iluminó a nuestros padres. No podemos ser aceptados ni honrados por Dios prestando el mismo servicio o haciendo las mismas obras que nuestros padres. Para ser aceptados y bendecidos por Dios, como lo fueron ellos, debemos imitar su fidelidad y celo, mejorar nuestra luz así como ellos mejoraron la suya, y obrar como ellos habrían obrado si hubiesen vivido en nuestros días.

Debemos andar en la luz que resplandece sobre nosotros. De otra manera esa luz se trocará en tinieblas (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 238).

En este mundo hay dos reinos: el reino de Cristo y el reino de Satanás. Cada uno de nosotros pertenece a uno de ellos…

No es la voluntad de Dios que nos aislemos del mundo. Pero mientras estemos en el mundo debemos santificarnos a Dios. No debemos copiar al mundo. Debemos vivir en el mundo como una influencia correctora, como la sal que retiene su sabor. Entre una generación impía, impura e idólatra, debemos ser puros y santos, y demostrar que la gracia de Cristo tiene poder para restaurar en el ser humano la semejanza divina. Debemos ejercer una influencia salvadora para el mundo (Consejos sobre la salud, p. 593).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
3er. trimestre 2020 “HACER AMIGOS PARA DIOS”
Lección 8: «MINISTRAR COMO JESÚS»
Colaboradores: Rosalyn Angulo & Esther Jiméz

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