miércoles , 7 octubre 2026
Matinal Para Adultos 2020

JUZGANDO AL PRÓJIMO 

 RELACIONES

«No juzguéis, para que no seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís se os medirá»  (Mateo 7: 1-2). 

Dos taxidermistas paseaban por una calle céntrica de su ciudad debatiendo las últimas técnicas de su oficio. De repente, al pasar por un escaparate, observaron un guacamayo disecado. Deteniéndose, comenzaron a sacar múltiples faltas al trabajo expuesto. La postura no era realista y el ave parecía estar forzada hacia adelante. Las plumas no tenían una colocación natural y su color era demasiado chillón. Las alas estaban ligeramente arqueadas y la figura en conjunto no representaba al animal en su estado salvaje. La conclusión tajante fue que el autor del trabajo era un principiante a quien le quedaba mucho por aprender del arte de la taxidermia. Pero antes de proseguir su camino, echando una última mirada al guacamayo, observaron con pasmo, cómo el animal se rascaba suavemente el plumaje con el pico.

En el versículo de hoy, Jesús nos advierte contra una de las tendencias más comunes en las relaciones: juzgar al prójimo. ¡Cuán frecuente se repite la situación en la que el juicio hacia otros resulta ser aún más válido para nosotros mismos! Dice el apóstol: «Eres inexcusable, hombre, tú que juzgas, quienquiera que seas, porque al juzgar a otro, te condenas a ti mismo, pues tú, que juzgas, haces lo mismo>> (Romanos

La opción que presenta el apóstol Pablo, más que juzgar, es amar: «No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, pues el que ama al prójimo ha cumplido la Ley» (Romanos 13: 8); «Permanezca el amor (Hebreos 13: 1).

Juzgar a otros nunca fortalece las relaciones interpersonales; más bien las daña. La próxima vez que te des cuenta de que estás juzgando a tu vecino, amigo o compañero de trabajo, detente y piensa: ¿En qué aspecto similar estoy yo haciendo lo mismo? ¿Qué estoy tratando de ocultar? ¿Por qué insisto en concentrarme en los supuestos errores de los demás? Es muy posible que encuentres defectos de la misma clase en tu propia vida. Si es así, pregúntate: «¿Qué puedo hacer para mejorar mi actitud y mi conducta?».

Pide a Dios sabiduría para que te ayude a descubrir la mejor pauta a seguir en tus relaciones personales. Permite que el Señor guíe tus decisiones y actos. Te sorprenderás cómo va perfeccionándose tu carácter y especialmente cómo mejora tu relación con esa persona a quien pretendías juzgar.

#MatinalDeAdultos
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2020
«Buena Medicina es el Corazón Alegre»
Por: Julián Melgosa – Laura Fidanza.
Colaboradores:
Ricardo Vela & Adriana Jiménez

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