sábado , 18 abril 2026
Notas de Ellen G. White 2021

JUGAR A SER DIOS

El orgullo y la ambición indujeron a Lucifer a quejarse contra el gobierno de Dios, y a procurar derrocar el orden que había sido establecido en el cielo. Desde su caída se ha propuesto inculcar el mismo espíritu de envidia y descontento, la misma ambición de cargos y honores en las mentes humanas. Así obró en el ánimo de Coré, Datán y Abiram, para hacerles desear ser enaltecidos, y para incitar en ellos envidia, desconfianza y rebelión. Satanás les hizo rechazar a Dios como su jefe, al inducirlos a desechar a los hombres escogidos por el Señor. No obstante, mientras que, murmurando contra Moisés y Aarón, blasfemaban contra Dios, se hallaban tan seducidos que se creían justos, y consideraban a los que habían reprendido fielmente su pecado como inspirados por Satanás.

¿No subsisten aún los mismos males básicos que ocasionaron la ruina de Coré? Abundan el orgullo y la ambición y cuando se abrigan estas tendencias, abren la puerta a la envidia y la lucha por la supremacía; el alma se aparta de Dios, e inconscientemente es arrastrada a las filas de Satanás (Historias de los patriarcas y profetas, p. 427).

Cuando los hombres deciden seguir su propio sendero sin buscar el consejo de Dios, o en oposición a su voluntad revelada, les otorga con frecuencia lo que desean, para que por medio de la amarga experiencia subsiguiente sean llevados a darse cuenta de su insensatez y a arrepentirse de su pecado. El orgullo y la sabiduría de los hombres constituyen una guía peligrosa. Lo que el corazón ansía en contradicción a la voluntad de Dios resultará al fin en una maldición más bien que en una bendición (Historia de los patriarcas y profetas, p. 656).

El progreso en la experiencia cristiana se caracteriza por una creciente humildad, que viene como resultado de un conocimiento también creciente. Todo aquel que esté unido a Cristo se apartará de toda iniquidad. En el temor de Dios os digo que se me ha mostrado que muchos de vosotros no alcanzaréis la vida eterna, porque estáis edificando vuestras esperanzas sobre un falso fundamento. Dios os deja solos, «para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón”. Deuteronomio 8:2. Habéis ignorado las Escrituras. Despreciáis y rechazáis los testimonios porque reprochan vuestros pecados acariciados e incomodan vuestra complacencia propia. Cuando Cristo more en el corazón, su imagen se revelará en la vida. Donde predominaba el orgullo, reinará la humildad. La sumisión, la mansedumbre y la paciencia suavizarán los aspectos toscos de una disposición que es por naturaleza perversa e impetuosa. El amor por Jesús se manifestará en amor hacia su pueblo. Dicho amor no es caprichoso ni espasmódico, sino más bien sereno, profundo y fuerte. La vida del cristiano estará libre de toda presunción y libre de toda afectación, artificio y falsedad. Es sincera, verdadera, sublime. Cristo está en cada palabra que se habla. Se manifiesta en todas las obras. La vida irradiará la luz del Salvador que vive en el corazón (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 47).

Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
1re. Trimestre 2021 ISAÍAS: «CONSOLAOS, PUEBLO MÍO«
Lección 6: «JUGAR A SER DIOS»
Colaboradores: Esther Jiménez & Meri Ruiz

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