Medita en el siguiente pasaje de C. S. Lewis: «La segunda Persona de la Divinidad, el Hijo, que llegó a ser humano, nació en el mundo como hombre. Un hombre de verdad de una altura determinada, con un color de cabello específico, que hablaba un idioma particular […].
El Ser Eterno, que todo lo sabe y creó el universo entero, no solo se hizo hombre, sino que (antes de eso) un bebé, y antes de eso un feto en el cuerpo de una mujer. Si quieres entender un poco más el asunto, piensa en lo que sería convertirte en una babosa o un cangrejo». 2
2. E. C. Lewis, citado en Bruce Demarest, Jesus Christ: The God-Man, p. 46.
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Lección de Escuela Sabática Adventista para Jóvenes
2do. Trimestre 2016 «Amor no Correspondido»
Lecc. 4 – Siete Zambullidas en el Agua Lodosa
