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Aquí tenemos un ejemplo de cómo funcionaba la iglesia primitiva: en un principio, estaba compuesta por creyentes judíos, muchos de los cuales fueron dispersados de Jerusalén después del apedreamiento de Esteban. Algunos de ellos terminaron en Antioquía, una ciudad que constituía un cruce de caminos del imperio romano y que terminó siendo el punto de lanzamiento de la obra misionera. Lo que Pablo y Bernabé predicaron en Antioquía de Pisidia fue tan dinámico que una buena parte del pueblo apareció el sábado siguiente para oírlos. Esta historia se ha repetido a lo largo de toda la historia de la iglesia hasta el día de hoy: Lo que decimos, y cómo lo decimos, puede interesar a otros de manera de acercarlos al mensaje y al Salvador.
Plan de lectura para esta semana*
Los hechos de los apóstoles,
capítulos 16, 17, 18.
Lección de Escuela Sabática Adventista para Jóvenes
1er Trimestre 2014
Lecc. 9 El epicentro de las misiones