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Más Luz
“Antes de obtener la libertad, los siervos debían demostrar fe en la gran liberación que estaba a punto de realizarse. Debían poner la señal de la sangre sobre sus casas… Si los israelitas hubieran menospreciado en lo más mínimo las instrucciones que se les dieron… no habrían estado seguros… Mediante su obediencia el pueblo debía evidenciar su fe. Asimismo todo aquel que espera ser salvo por los méritos de la sangre de Cristo debe comprender que él mismo tiene algo que hacer para asegurar su salvación. Sólo Cristo puede redimirnos de la pena de la transgresión, pero nosotros debemos volvernos del pecado a la obediencia. El hombre ha de salvarse por la fe, no por las obras; sin embargo, su fe debe manifestarse por sus obras. Dios dio a su Hijo para que muriera en propiciación por el pecado; ha manifestado la luz de la verdad, el camino de la vida; ha dado facilidades, ordenanzas y privilegios; y el hombre debe cooperar con estos agentes de la salvación; ha de apreciar y usar la ayuda que Dios ha provisto; debe creer y obedecer todos los requerimientos divinos” (Patriarcas y profetas, pp. 283, 284).
En la sección Máz luz, Elena G. de White nos recuerda que para que la sangre nos pueda beneficiar, debemos hacer con ella lo que se nos indicó. En realidad, la cita es bastante comprensible. ¿Qué piensas al respecto? Cuando consideras que fue el amor de Dios lo que nos dio su propia sangre en forma tan gentil, ¿cómo te sientes? Recuerda que Dios nunca te va a pedir que hagas algo que él no haya hecho primero, que no sepa que sea lo mejor para ti, o que no te pueda ayudar a realizar. ¿Cómo te visualizas aplicando la sangre a los postes de tu puerta?
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*Plan de lectura para esta semana*
Patriarcas y profetas, capítulos 23 y 24
Éxodo 12
Lección de Escuela Sabática Adventista para Jóvenes
2do Trimestre 2015
Lecc. 4 ¡Apliquen la sangre!
