
Compárala con la siguiente cita de Elena G. de White de Los hechos de los apóstoles, página 308: «Pocos comprenden el pleno significado de las palabras que Cristo habló cuando, en la sinagoga de Nazaret, se anunció como el Ungido. Declaro que su misión era consolar, bendecir y salvar a los afligidos y pecadores. Luego, viendo que el orgullo y la incredulidad dominaban los corazones de sus oyentes, les recordó que en tiempos pasados Dios se había apartado de su pueblo escogido por causa de su incredulidad y rebelión y se había manifestado a los habitantes de tierras paganas que no habían rechazado la luz del cielo. La viuda de Sarepta y Naamán el sirio, habían vivido de acuerdo con toda la luz que tenían, por lo cual se los consideró más justos que el pueblo escogido de Dios que se había apartado de él y había sacrificado sus principios a las conveniencias y honores mundanales».
MAS LUZ:
«El espíritu orgulloso de Naamán se rebelaba contra la idea de hacer lo ordenado por Eliseo. Los ríos mencionados por el capitán sirio tenían en sus orillas hermosos vergeles, y mucha gente acudía a las orillas de esas corrientes agradables para adorar a sus ídolos. No habría representado para el alma de Naamán una gran humillación descender a uno de esos ríos; pero podía hallar sanidad tan solo si seguía las indicaciones específicas del profeta. Únicamente la obediencia voluntaria podía darle el resultado deseado» (Profetas y reyes, cap. 20, p, 167).
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Lección de Escuela Sabática Adventista para Jóvenes
2do. Trimestre 2016 «Amor no Correspondido»
Lecc. 4 – Siete Zambullidas en el Agua Lodosa