«Así nos mandó el Señor, diciendo: “Te he puesto como luz de las naciones, para que lleves mi salvación hasta las partes más lejanas de la tierra» (Hechos 13: 47).
Nati y Delmar se fijaron en que había muchos niños en el vecindario donde ellos vivían. ¡Quizás ese era un buen lugar para comenzar su obra de evangelización! Decidieron preparar un terreno como cancha de voleibol, e invitaron a los niños. Estos empezaron a ir dos veces por semana. Luego, los niños comenzaron a ir a la iglesia. ¡Qué emoción!
Alguien de la iglesia solía llevar a un amigo de visita, y Delmar se hizo amigo de él. Comenzaron a estudiar la Biblia juntos, y los ayudaba con los niños, que lo querían mucho. Tiempo después, Delmar lo bautizó; fue su primer bautismo en Albania. Ahora hay muchos más adventistas allá.
Mira lo que dice Delmar: «Me tomó un año darme cuenta de que, antes de que yo pudiera cambiar Albania, el Señor estaba tratando de cambiarme a mí». A través de las pruebas que pasamos cuando les hablamos de Jesús a otras personas, nosotros cambiamos, haciéndonos más humildes, más dependientes de Jesús y de la oración.
¿Te gustaría algún día participar en la misión mundial de la Iglesia? Quizás viajar a la Ventana 10/40 o a otro lugar. Esa experiencia te cambiaría, y te permitiría dejar huella en el mundo. Piénsalo.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Menores 2026.
«HÉROES Y VILLANOS»
Por: RAÚL LOZANO
Colaboradores: Liseth Orduz y Claudia Escamilla
