sábado , 25 abril 2026
Lección de Primarios 2024

JESUS, EL SIERVO

Versículo para memorizar:

“Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros” (Juan 13:14).

Mensaje

Mostramos el amor de Dios cuando servimos a los demás.

Referencia
Juan 13:1-17; El Deseado de todas las gentes, cap. 71, pp. 613-621.

Algunas de las tareas que tienes que cumplir te desagradan tanto que te tienes que tapar la nariz? Jesús no fue tan orgulloso como para no hacer una de esas tareas en favor de sus discípulos. Más bien, deseaba mostrarles lo mucho que los amaba y cómo debían ellos servir a los demás.

Jesús  y sus  discípulos se habían reunido para celebrar la Pascua. Jesús  sabía que aquella era  la última  vez que  comería con  sus discípulos antes de  morir,  y estaba preocupado. Todavía deseaba enseñarles muchas cosas y ya casi se le acababa el tiempo.

Sus discípulos se dieron cuenta de  que algo  importante estaba a punto de  ocurrir.  Pero ellos  esperaban que Jesús  tomara el trono y se convirtiera en  el gobernante del país. Estaban esperando que Jesús  estableciera su reino  en  la tierra.  Y cada uno  de  ellos  quería ocupar el mejor lugar en  ese  reino.  Cada uno  de  ellos  creía  que merecía la posición más  importante.

Era costumbre en  aquellos días,  que  un siervo  lavara los pies  de  los invitados antes de cenar, especialmente en  una cena tan importante como la de  la Pascua. Y todo estaba listo en  el lugar  donde se habían reunido: la jarra,  la palangana y la toalla.  Todo, menos el siervo.  La cena estaba lista para ser servida. Si alguien venía y les lavaba los pies, ya podían comenzar a celebrar la fiesta de  la Pascua.

Todos  esperaban en  silencio.  Los discípulos se sentían incómodos y ninguno de  ellos miraba a los demás. Cada  uno  sabía lo que tenía que  hacerse, pero ninguno lo iba a hacer. Cada  uno  pensaba: Yo no voy a hacer el trabajo de un siervo. Después de todo, merezco la posición más importante en el nuevo reino de Jesús. No me voy a arrodillar a lavar los pies de los demás.

Jesús  sabía lo que estaban pensando sus discípulos. Desesperadamente quería enseñarles que  su reino  se basaba en  el amor. La forma de  mostrar su amor por  los demás era  darles abnegadamente el primer lugar  a otros.  Los discípulos de  Jesús  habían pasado

tres  años y medio con  él, pero todavía no  habían aprendido la lección  más importante. La grandeza en el reino  de  Dios se alcanza por  medio del servicio  humilde en  favor  de  los demás.

Así que  Jesús  les dio un  último  ejemplo. Tranquilamente se levantó de  la mesa y se quitó  su manto. Se enrolló la toalla en  torno a la cintura y vació  agua en  la palangana.  Sin decir  una palabra, comenzó a lavar  los pies  de los discípulos. No les dio un  sermón.

Simplemente hizo  el trabajo que  ninguno había querido hacer porque se creían demasiado importantes. ¿Te imaginas lo avergonzados que  seguramente se sintieron? Él era  su Maestro, el Hijo de  Dios, el Creador del universo. Y estaba haciendo el trabajo de un  siervo.

Aquello  era más de lo que  Pedro podía soportar.

—Señor —le dijo—, ¿me vas a lavar los pies a mí?

—Tengo que  lavarte si quieres ser uno  de mis fieles seguidores —le contestó Jesús.

Jesús  les estaba lavando a sus  discípulos algo  más  que  el polvo  de  sus  pies. Les estaba quitando de  encima su orgullo y egoísmo. Les estaba enseñando a servirse los unos a los otros.  Les estaba mostrando cómo acercarse a aquellos a quienes muy  pronto les estarían predicando las buenas nuevas.

Jesús  terminó de  lavar  los pies  de  sus discípulos y entonces se sentó.

Luego les preguntó: —¿Entienden  bien  lo que he  hecho por  ustedes? Pues  si yo, el Maestro y Señor,  les he  lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.  Les he  dado ejemplo. Deben hacer lo que  yo he  hecho. En otras palabras, Jesús  estaba diciendo: “Sirvan a los demás”. No tengan temor de  hacer algo  que  sea  una muestra de  mi amor.

La humildad es la señal de  la verdadera grandeza. Aquella  noche los discípulos aprendieron una lección que nunca olvidarían. Y Jesús  quiere que  nosotros también aprendamos esa  lección.  Desea ayudarnos a vivir una vida  de  servicio  en favor  de  los demás. De esta forma la gente sabrá que  somos amigos de  Jesús.

Cuando Jesús  terminó, hizo  también otra  promesa. Dijo: —No celebraré otro servicio como este hasta que  lo haga con ustedes en el cielo.

Algún día estaremos con  Jesús  y celebraremos con  él ese  servicio  especial. Pero  por  ahora, Jesús  desea ayudarnos a vivir una vida  de  servicio  en  favor  de  los demás. Así la gente sabrá que somos amigos de Jesús

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Lección de Escuela Sabática para Primarios 2do. Trimestre 2024
Lección: # 01 «JESÚS, EL SIERVO»
Colaboradores: Dora Lynnet y Esther Jiménez

 

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