viernes , 10 julio 2026
Lección E. Sabática Universitarios 2022

inVita – SEGUROS EN SUS BRAZOS

Juan 11 nos asegura que si caminamos con Jesús, estamos seguros en sus brazos en la vida o en la muerte. Cuando los discípulos cuestionaron si era sabio regresar a Judea, Jesús les dijo: «¿No es cierto que el día tiene doce horas?» (vers. 9) ¿Qué quiso decir Jesús con esta extraña expresión? La respuesta es que Jesús comparó la duración de su ministerio con un día de doce horas. Jesús ya había dicho: «Tenemos que hacer el trabajo del que me envió; pues viene la noche, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9: 4). El «día» simbólico marcó el período de su vida en el que se podía realizar la obra del reino y el ministerio de Cristo, mientras que la «noche» simbólica representaba el momento en que su ministerio terminaría y el «poder de las tinieblas» tomaría el control de los líderes judíos para que lo arrestaran y crucificaran (Luc. 22: 53).

Mientras Jesús anduviera en el camino de su Padre en vida, estaría seguro en sus brazos al momento de la muerte. Durante el ministerio de Cristo, sus enemigos intentaron arrestarlo y matarlo en varias ocasiones, pero no pudieron porque su Padre lo protegió. Aún no había llegado su hora (Juan 7: 30; 8: 20). Sin embargo, en el camino a Getsemaní Jesús declaró que su hora había llegado (Juan 17: 1). Incluso en la muerte, Jesús se encomendó a sí mismo a la custodia de su Padre (Luc. 23: 46). De igual manera, los que permanecen en Jesús están seguros en sus brazos en la vida y en la muerte, y nada puede dañarlos. Ni la vida ni la muerte pueden separarlos del amor de Dios (Rom. 8: 38-39).

Cuando Jesús habló con Marta, no le dijo: «Yo tengo poder para resucitar a Lázaro de entre los muertos», sino: «¡Yo soy la resurrección y la vida!» (Juan 11: 25). «En Cristo hay vida original, que no proviene ni deriva de otra» (El Deseado de todas las gentes, cap. 58, p. 501). Jesús no solo tiene vida, ¡él es vida! Cuando confiamos en él, tenemos vida eterna y la seguridad de la inmortalidad. Jesús dijo: «Les aseguro que quien cree, tiene vida eterna» (Juan 6: 47). Los creyentes mueren en esta vida, pero su vida está «escondida con Cristo en Dios» (Col. 3: 3, NVI), y Cristo los resucitará en el último día (Juan 6: 40). El que tiene al Hijo tiene la vida (1 Juan 5: 12).

Mientras permanezcamos en Jesús, no tendremos nada que temer en la vida o en la muerte. Los creyentes también tienen un día para ministrar y una noche en la que cesa el ministerio. Sin embargo, mientras caminen con Cristo, no tendrán nada que temer, porque Dios los protegerá y bendecirá sus esfuerzos. Al igual que ocurrió con Cristo, ocurrirá con nosotros: «Tan completamente había anonadado Cristo al yo que no hacía planes por sí mismo. Aceptaba los planes de Dios para él, y día tras día el Padre se los revelaba. De tal manera debemos depender de Dios que nuestra vida sea el simple desarrollo de su voluntad» (El Deseado de todas las gentes, cap. 21, p. 184).

  1. Medita de nuevo en Juan 11 e identifica dónde está Jesús en el texto.
  2. ¿Es Jesús tu Señor, tanto en la vida como en la muerte?

 

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
3er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 6 «UN MILAGRO EN BETANIA»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota.

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