El cuarto mandamiento, como se expresa en Éxodo 20 , empieza con la palabra acuérdate. Olvidar el día sábado no cambia el hecho de que es el sábado. El mandamiento continúa diciéndonos: «Para consagrarlo al Señor». Recordar el sábado no es lo que lo hace santo. ¡Ya es santo! Todo lo que hacemos nosotros es reconocer su santidad y entrar en ella. Entonces, contrario a la inclinación de muchos observados del sábado, el sábado no necesita que lo protejamos. (De hecho, el sábado nos protege a nosotros, como veremos en la lección 12).
De la misma manera que el sábado, Cristo, el autor del sábado, tampoco necesita afirmaciones externas de su identidad. Incluso cuando recibía comentarios positivos, no le daba importancia a lo que la gente pensaba de él ( Juan 2: 23-25 ). Filipenses 2: 6-7 nos dice que cuando Cristo vino a la tierra, aunque «siendo por naturaleza Dios» (NVI) «no se aferró a su igualdad con él», «sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres» (RV95). Tan seguro estaba Cristo en su identidad que estaba dispuesto a ser percibido como el más bajo, para poder asegurar nuestra salvación.
Tal vez la mayor barrera que nos impida dañarnos con el mundo es el miedo. Tenemos miedo a que nos malinterpreten. Tenemos miedo a ser influenciados por la mundanalidad. Tenemos miedo de ser irrelevantes. Pero «Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio» ( 2 Timoteo 1: 7 ). Esta misma confianza que vemos en Cristo puede ser nuestra conforme él more en nosotros (ver Juan 10: 10 ).
Además, observar el sábado es un recordativo semanal de quiénes somos en relación a nuestro Creador y su creación. La adoración del sábado afro y nuestra ancla identidad en Cristo. Cuando adoramos al Creador en su día señalado, nuestras vidas se impregnan de una garantía de seguridad, que a su vez nos libera para comprometernos con el mundo que nos rodea. Nuestra identidad está basada en nuestro Creador, nuestra brújula moral está establecida. No debemos temer que el mundo nos afecta, porque estamos seguros en Cristo.
Como Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego podemos participar en cuestiones políticas de actualidad, en la capacidad a la que Dios nos llame. Con nuestra identidad segura en Cristo, claro estará cómo debemos interactuar con el mundo que nos rodea. Elena G. de White escribió: «Queridos jóvenes, ¿Cuáles son las metas y los propósitos de sus vidas? ¿Ambicionan una educación para tener renombre y posición en el mundo? ¿Tienen el pensamiento, que no se atreven a expresar, de estar algún día en la cima de la grandeza intelectual; de sentarse en asambleas legislativas y deliberantes, y de ayudar a dictar leyes para la nación? No hay nada malo en estas aspiraciones. Cada uno de ustedes puede llegar a distinguirse. No necesariamente contentarse con adquisiciones mezquinas. Escojan una norma elevada y no escatimen esfuerzos para alcanzarla» (Mensajes para los jóvenes, pags. 26).
Escríbelo aquí
Medita nuevamente en Daniel 3 y busca a Jesús en el pasaje.
- ¿Qué te está diciendo a través de estos versículos?
- ¿Cómo explicarías lo que sígnica encontrar tu identidad en Cristo?
- ¿En qué sentido puedes ver a Jesús en forma diferente o identificar algún rasgo nuevo de él?
Para meditar y orar:
- ¿Cómo respondes al ver a Jesús de esta manera?
#Inverso
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
2do. trimestre 2022 INVERSO
Lección 10 «COMPROMETERSE CON EL MUNDO»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota
