La Biblia compara el seol/hades con una prisión con barrotes y puertas (Sal. 9: 13; Isa. 38: 10). La primera referencia al hades en el libro de Apocalipsis es precisamente la analogía de una prisión. Jesús le dijo a Juan en Patmos: «No temas. Yo soy el primero y el último, el que vive. Estuve muerto, pero vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades» (Apoc. 1: 17-18, RV95).
Reflexionemos un momento en el versículo 18, donde Jesús dice que tiene las llaves del Hades y de la muerte. El sepulcro es la prisión, los muertos son los prisioneros, y Satanás es el carcelero con las llaves en la mano, que no deja libres a los prisioneros (Isa. 14: 17). La buena noticia es que Jesús murió, fue al sepulcro, le quitó las llaves al carcelero y salió con ellas en su mano. Porque él vive, nosotros también viviremos (Juan 14: 19).
Cuando las serpientes venenosas mordieron a los israelitas en el desierto, Dios neutralizó el veneno levantando su propia serpiente, un símbolo de la muerte de Jesús (Juan 3: 14-15; 12: 31-33). Los científicos hacen antídotos para el veneno a partir del veneno. De la misma manera, ¡Jesús venció el veneno de la muerte con su muerte! ¡Se metió en la tumba, le quitó las llaves a Satanás y salió vivo! El libro de Hebreos explica que por su muerte, Jesús destruyó a Satanás, el que tenía el poder de la muerte: «Así como los hijos de una familia son de la misma carne y sangre, así también Jesús fue de carne y sangre humanas, para derrotar con su muerte al que tenía poder para matar, es decir, al diablo. De esta manera ha dado libertad a todos los que por miedo a la muerte viven como esclavos durante toda la vida» (Heb. 2: 14-15).
Como dijimos anteriormente (Mat. 16: 18), las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia porque no prevalecieron contra Jesús (vers. 21). La resurrección de los que murieron en Cristo depende de la resurrección de Cristo. El libro de Apocalipsis describe a Jesús como el Primogénito de los muertos (Apoc. 1: 5, RV95), no porque él fuera el primero en resucitar en la historia, sino porque su resurrección garantiza la resurrección de los que murieron en él. La palabra primogénito es figurativa y se refiere a la preeminencia de la resurrección de Jesús (Rom. 8: 29; Col. 1: 15, 18). Su resurrección hace posibles todas las demás resurrecciones. Porque él vive, los muertos en Cristo también vivirán. Si tenemos el Espíritu de Cristo en nuestra vida, el que resucitó a Jesús resucitará también nuestros cuerpos mortales (Rom. 8: 11).
Si morimos en Cristo, cuando él venga abrirá la prisión de la muerte y nos llevará con él al cielo. Pablo escribió que «los muertos en Cristo resucitarán primero» (1 Tes. 4: 16, NVI) y luego él transformará este cuerpo corruptible en la semejanza de su cuerpo glorioso (Fil. 3: 20-21). Finalmente, la muerte y el Hades serán arrojados al lago de fuego para ser destruidos de una vez por todas (Apoc. 20: 14-15; 1 Cor. 15: 26).
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Medita nuevamente en 1 Corintios 15 e identifica dónde está Jesús en el texto.
Piensa en las ramificaciones de tener poder sobre la muerte a través de Cristo. ¿Qué significa esto realmente para ti?
¿En qué sentido puedes ver reflejado a Jesús en el texto o verlo de una manera distinta?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
3er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 3 «LAS LLAVES DEL HADES»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota
