El Matrimonio tiene varias funciones y propósitos, pero la protección contra el pecado es la principal. Pablo escribe en 1 Corintios 7: 2 que tanto los hombres como las mujeres deben casarse para evitar la fornicación. Jesús desea justificarnos, redímirnos, limpiarnos y santificarnos, y usa el matrimonio como una herramienta en este proceso. Junto con el sábado, el matrimonio es una de las dos instituciones que estableció en el Edén.
Genesis 2: 24, 25 registra la ceremonia nupcial que dio inicio al primer matrimonio. Dice: «Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona. Tanto el hombre como su mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza de estar asi». Así como el hombre dejo a su madre y su padre, se sobreentiende que la mujer dejaría a su madre y a su padre. Después de todo, los dos se convertirîan en una sola came. Jesús necesitaba que ambos moraran en una zona segura en la que su estado natural fuera cumplir con el pacto promesa que les garantizaria la verdadera santificación. Ninguno debía experimentar vergüenza frente al otro. Era una relación marcada por la seguridad de que estarían rodeados de amor y aceptación incondicionales. Bajo estos parámetros, los dos se complementarían espiritual, fîsica, intelectual y socialmente. Incluso después del pecado, Dios usaría los mismos parámetros para enseñar e impartir principios santificadores y poder para redimir a la humanidad.
El hecho de que Dios estuvo presente en el primer encuentro (Gén. 2: 22) señala la importancìa que Dios le da al matrimonio y a la ceremonia nupcial. No se trata de la ceremonia en sí misma, sino del umbral que tanto el hombre coma la mujer cruzan juntos delante de Dios. Ironicamente, las ceremonias nupciales de hoy han eliminado a Dios de manera efectiva, o simplemente lo han convertido en una formalidad. En lugar de hacerse votos mutuamente, los votos deben dirigirse a Dios, pidiéndole que los ayude a mantener sus compromisos. Mas que invitados, Nos que asisten a la ceremonia han de ser testigos de este voto. Más que música para alegrar la ocasión, las melodías deberán ser ofrendas musicales en nombre de la pareja.
La letra del corito «con Cristo en la familia, que hogar feliz, qué hogar feliz», podría adaptarse a: «Con Cristo en la boda, qué pareja feliz, qué pareja feliz». Jesús es el oficiante de bodas celestial, el Orquestador del matrimonio, el Conductor de la familia y el sellador de la pareja. Dios de hecho sella tanto al hombre como a la mujer mediante su gracia, no para que vivan en la esclavitud eterna, como algunos dirian en tono de chanza, sino en una relación con ramificaciones eternas, que no solo protege contra la fornicación, sino que desarrolla el carácter y la espiritualidad para la gloria de Dios.
Reflexiona de nuevo en 1 Corintios 7: 1-9 y trata de identificar a jesús en el texto.
- ¿ Cómo podemos hacer que Jesus sea el Oficiante de bodas celestial de nuestras relaciones hoy en día?
- ¿ Qué te está diciendo Jesús en los versículos anteriores?
- ¿ Cómo respondes al ver a jesús de esa manera?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2021.
3rd. trimestre 2021 “LOS PRINCIPIOS BÍBLICOS DE LA SEXUALIDAD”
Lección 10«La sexualidad prematrimonial»
Colaboradores: Israel Esparza & Mayra Cota.
