El buen Pastor
A pesar de la división del capítulo, las palabras de Jesús siguen la misma línea de pensamiento de la parte final del capítulo 9; es decir, Juan 10: 1-21 ofrece un comentario sobre la controvertida curación. Jesús se contrapone a los maestros ciegos del pueblo. Introduce una nueva metáfora, conocida por la multitud. Ya se había comparado a sí mismo con el agua (Juan 4: 13-14; 7: 37-38) y la luz (8: 12), y aquí recurrió a una imagen pacífica que transmite la estrecha relación entre él y los creyentes: un rebaño de ovejas y su pastor. Las ovejas reconocen al verdadero pastor y confían en su voz. Cuando las ovejas se pierden o vagan, el pastor las guía con ternura de vuelta a caminos seguros. Al hacer hincapié en el cuidado y en el liderazgo del verdadero pastor, Jesús reveló cómo es el Padre y mostró indirectamente la diferencia entre su obra y la de los fariseos (10: 1-6).
Obviamente, el pastoreo era una ocupación común en la época de Jesús. Sin duda, la imagen habría resonado entre sus oyentes. Con todo, la metáfora tiene otra aplicación que es importante comprender. El Antiguo Testamento utilizaba con frecuencia el mismo simbolismo. Los reyes infieles de Israel eran comparados con malos pastores que se aprovechaban de sus rebaños. Los profetas prometían que, con el tiempo, Dios actuaría y traería un Pastor verdadero (ver Ezequiel 34: 1-31). Una vez más, Juan resaltó magistralmente que los que deberían haber entendido no captaron el significado de las palabras de Jesús (Juan 10: 6). Eran ciegos, pero se consideraban pastores de Dios, no ladrones. No obstante, su comportamiento los traicionó, al igual que el comportamiento de Jesús reveló su papel como el verdadero Pastor.
A continuación, Jesús presentó una vez más la metáfora del «Yo soy» con distintos matices: él es la Puerta, o el Portal (vers. 7-9). La puerta controla el acceso a las ovejas y es el medio para llegar al pasto. Como puerta, Jesús sirve de protector a las ovejas y funciona como su camino para alcanzar el alimento. Este concepto está en armonía con su misión (vers. 9-10). También es el buen Pastor (vers. 11). Como Pastor, tiene una relación íntima con las ovejas (vers. 11-18). Esto identifica firmemente a Jesús como el pastor prometido que fue predicho en Ezequiel 34: 15.
La autorrevelación de Jesús dio lugar a diferentes respuestas. Sus oyentes se adentraron más en la luz o más en las tinieblas (Juan 10: 19-21; 7: 43; 9: 16; 12: 35). Jesús anhelaba atraer a sus oyentes a su redil y conducirlos a una vida abundante (10: 10), pero no quería empujar ni obligar a nadie a seguirle. Hoy sigue llamando a todos los que escuchan su voz para que vengan y le sigan. El buen Pastor se responsabiliza de todos los que responden a su voz. Él guía pacientemente y protege con determinación a todos los que se colocan bajo su tierno cuidado. Llega incluso a dar su propia vida por sus ovejas (vers. 11). Él nos da todas las razones para confiar en él como el buen Pastor que siempre tiene en cuenta nuestros mejores intereses.
Medita nuevamente en Juan 9–10 e identifica dónde está Jesús en el texto.
- ¿Qué diferencias y semejanzas hay entre los pastores verdaderos y los falsos? Piensa en las implicaciones que tienen en relación con Dios como nuestro Pastor.
- ¿De qué manera Juan 9 ilustra la razón de que, ante la alegoría del verdadero Pastor, Jesús haya sido aceptado por unos y rechazado por otros?
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4to trimestre 2024 «EL EVANGELIO DE JUAN»
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Colaboradores: Joaquín Maldonado y Adriana Jiménez
