El testimonio de Juan el Bautista
El resto del capítulo trata sobre el testimonio de Juan el Bautista. El conflicto que experimentó el Bautista fue parte de la motivación de Jesús para viajar a través de Samaria hasta Galilea (Juan 4: 4-6). El capítulo 3 termina con el último testimonio de Juan el Bautista. El Evangelio de Juan apenas menciona el encarcelamiento del Bautista (3: 24; Mateo 14: 1-12; Marcos 6: 14-29; Lucas 3: 19-20), probablemente porque el propósito principal del libro es que el lector comprenda a Jesús y su obra. Juan el Bautista fue enviado para dar testimonio de Cristo (Juan 1: 6-8; 3: 19-36).
Mediante la metáfora de una boda (3: 29-30), el Bautista mostró que su ministerio era de preparación. En aquella época, el «amigo del novio» tenía muchas responsabilidades importantes, como la preparación de los invitados, los preparativos de la boda y llevar la novia a su prometido. Durante todo ese tiempo, la atención del amigo se centraba únicamente en la felicidad del novio. Juan el Bautista consideraba que su obra era similar: estaba preparando al Novio (ver Isaías 61: 1-10; Jeremías 2: 2; Oseas 1–2). A medida que el ministerio de Jesús crecía, el de Juan disminuía (Juan 3: 30). Este discurso marca la última vez que se menciona al Bautista en este Evangelio.
Las palabras de Juan el Bautista hacen eco de la conversación de Jesús con Nicodemo. Una vez más encontramos que Jesús «viene de arriba» (3: 31; ver también vers. 3). El Bautista comprendió que Jesús hablaba a partir de lo que había visto (3: 32; cf. vers. 11). Reiteró la idea de que, al recibir a Cristo, se pasa de la muerte a la vida. Resistirse a Jesús es elegir la muerte (3: 36; cf. 17-21). El testimonio de Juan confirma lo que el lector ya ha aprendido sobre quién es Jesús, de dónde vino y cuál es su propósito.
La motivación de Juan el Bautista era su llamado a preparar el camino para el Esposo. Su testimonio convence a muchos y da fruto. Los discípulos de Juan reconocieron que el propósito de su ministerio era dar testimonio de Cristo. (El verbo en 3: 26 está en tiempo perfecto, lo que indica una acción continua y centra la atención del lector en el llamamiento de Juan). La vida de Juan el Bautista nos desafía a considerar la influencia constante que dejan nuestras palabras y nuestra vida.
Juan 3: 3-21 y 31-36 revelan un aspecto importante de la salvación que a menudo se pasa por alto. Dios nos lo dio todo en el don de su Hijo, y desea que todos se salven. A través del sacrificio de Cristo, todos pueden salvarse. Sin embargo, no puede obligar a la humanidad a elegir libremente la vida eterna. Dios no puede salvar a todos, porque no todos eligen aceptar su don. Que cada uno de nosotros elija aceptar a Cristo en su vida.
Medita nuevamente en Juan 3 e identifica dónde está Jesús en el texto.
- ¿En qué sentidos debería nuestra vida identificarse con el lema «él ha de ir aumentando en importancia, y yo disminuyendo» (vers. 30)?
- ¿Puedes ver a Jesús en forma diferente o identificar algún rasgo nuevo de él?
- ¿Cómo respondes al ver a Jesús de esta manera?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
4to trimestre 2024 «EL EVANGELIO DE JUAN»
Lección 03 «UNA ENTREVISTA SECRETA»
Colaboradores: Joaquín Maldonado y Adriana Jiménez
