domingo , 23 agosto 2026

 

Entra y alégrate conmigo

El amo de la parábola recompensó con generosidad a sus siervos fieles: «Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo» (Mateo 25: 21). Dios tiene una recompensa inmensurable para todos los que viven por él con fidelidad, pero no necesitamos esperar al regreso de Jesús para entrar en su gozo. Hoy, ya tenemos acceso a alegrarnos con el Señor. El verdadero gozo está en invertir nuestros talentos para Dios.

Quienes se unan a Jesús en la misión de buscar y salvar a los perdidos comparten su gozo de ver a las almas salvarse. Elena G. de White escribió: «Mediante una vida de servicio en favor de otros, el ser humano se pone en íntima relación con Cristo. La ley del servicio es el eslabón que nos une a Dios y a nuestros semejantes. […] Tan ciertamente como hay un lugar preparado para nosotros en las mansiones celestiales, hay un lugar designado en la tierra donde tenemos que trabajar para Dios» (Palabras de vida del gran Maestro, cap. 25, pp. 266-267). Así como nos espera un gran gozo en las mansiones celestiales que Dios preparó para nosotros, experimentamos gozo hoy al saber que Dios nos está utilizando para bendecir a otros. Las recompensas por el servicio son tanto futuras como actuales.

Al reflexionar en su vida de servicio, David Livingstone (1813-1873), el legendario misionero pionero en África, escribió en su diario que sus mayores sacrificios le parecían pequeños en comparación con el gran privilegio de servir.

«Las personas hablan del sacrificio que he hecho al pasar tantos años de mi vida en África. […] ¡Basta de tal discurso, tal percepción, tal pensamiento! Realmente no es un sacrificio. Diría, más, que es un privilegio. La ansiedad, la enfermedad, el sufrimiento o algún peligro de tanto en tanto, junto con la privación de las comodidades y dádivas comunes de esta vida, nos puede hacer parar por un momento, y que el espíritu decaiga y se hunda; pero que esto no sea más que un momento. Todo esto no es nada en comparación con la gloria que nos será revelada en y por nosotros. Yo nunca realicé un sacrificio» (Livingstone’s Private Journal: 1851-53 [1960], pp. 108, 132).

Al ver lo que Jesús hizo por nosotros nos damos cuenta de que trabajar en nuestros talentos y utilizarlos para Dios no es un sacrificio en realidad. Sí, implica un compromiso, ¡pero también es una alegría y un privilegio! Jesús prometió a sus discípulos que estaría con ellos cuando salieran al mundo a predicar el evangelio. Les dio poder por medio del Espíritu Santo y los capacitó para el servicio. La bendición de Dios en sus labores dio gran gozo a la iglesia. Incluso en medio de persecuciones y oposición, ninguna tribulación podía quitarles el gozo. Luego de ser expulsados de una región, la Biblia registra el gozo constante de ellos: «Pero los creyentes estaban llenos de alegría y del Espíritu Santo» (Hechos 13: 52). Ojalá, mientras sirvamos al Señor, nosotros también encontremos gozo y confianza en Dios, que nos sostengan ante cualquier dificultad.

Medita nuevamente en el pasaje principal y busca a Jesús en él.

¿Por qué nuestra conexión con Cristo es más fuerte cuando servimos a otros?

www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
3er trimestre 2024  «RELATOS QUE TRANSFORMAN»
Lección 08 «¿QUÉ LE PUEDO DAR A DIOS?»
Colaboradores: Joaquín Maldonado y Adriana Jiménez

Matinales relacionados

inVestiga

inVestiga ¿Qué relación tienen estos versículos con Romanos 12:1-3 ? Una mente renovada: Efesios...

inTerpreta

Restaurar la imagen de Dios ¿Alguna vez has deseado poder ir atrás...

enTerioriza

Tras bastidores La Carta inspirada del apóstol Pablo a la iglesia de...

Volver a la senda

Lee el texto de esta semana: Romanos 12: 1-3 Volver a la senda...