lunes , 24 agosto 2026

 

 

Nuevas oportunidades

Jesús hace todo lo que está a su alcance para desarrollar su carácter en nosotros.

«El dueño y el viñador son uno en su interés por la higuera. Así el Padre y el Hijo eran uno en su amor por el pueblo escogido. Cristo estaba diciendo a sus oyentes que se les concederían mayores oportunidades. Todo medio que el amor de Dios pudiese idear sería puesto en práctica a fin de que ellos llegaran a ser árboles de justicia que produjeran fruto para la bendición del mundo» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, cap. 17, pp. 174-175).

Jesús no escatima ningún esfuerzo para ayudar a su pueblo a prosperar y así darle al mundo lo que reciben de él. Declaró que el evangelio irá a todo el mundo como testigo antes del fin (ver Mateo 24: 14); esto significa que el pueblo de Dios vivirá y predicará el evangelio. Las bendiciones de Dios deben ser proclamadas, y también experimentadas. Recibimos para poder dar.

La buena noticia es que Jesús no se rinde fácilmente con su pueblo escogido. Luego de haber estado con Jesús por tres años y medio, el discípulo Pedro todavía tenía mucho que aprender y que desaprender. Cuando estuvo bajo presión, se rindió y negó a Jesús tres veces; aun así, Jesús no abandonó a Pedro. Vio el potencial de lo que Pedro podría llegar a ser cuando fuera restaurado. Jesús predijo la caída de Pedro, pero agregó: «Simón, Simón, mira que Satanás los ha pedido a ustedes para sacudirlos como si fueran trigo; pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, ayuda a tus hermanos a permanecer frmes» (Lucas 22: 31, 32). Pedro confesó su pecado y Jesús lo restauró para que pudiera dar fruto para la gloria de Dios. La misericordia, la compasión y el poder de Cristo hicieron de Pedro un gran apóstol.

Los Evangelios registran muchos relatos de Jesús ofreciendo a las personas una segunda oportunidad, y la nueva posibilidad de dar fruto. En nuestros altibajos, Jesús no se queda esperando de forma inactiva que acomodemos nuestra vida. Está invirtiendo en nosotros, así como el cuidador de la viña nutrió el viñedo. Hace todo lo que está a su alcance para salvarnos y convertirnos en testigos para otros.

El libro de Hechos cuenta el relato de cuando Pablo y Bernabé salieron en su primer viaje misionero. Llevaron con ellos a un joven llamado Juan Marcos. Ante las dificultades y las pruebas que enfrentaron los tres hombres, Juan Marcos abandonó la misión. Tiempo después, reconsideró y expresó su deseo de volver a reunirse con los dos apóstoles en otro viaje misionero. Mientras que Pablo le negó enfáticamente una segunda oportunidad al joven, Bernabé estuvo dispuesto a tomar a Juan Marcos bajo sus alas una vez más. Aunque Pablo y Bernabé tomaron caminos distintos por esta cuestión (ver Hechos 15: 39), Pablo después reconoció que Juan Marcos llegó a ser un discípulo útil (ver 2 Timoteo 4: 11). El nombre «Bernabé» significa «hijo de consolación». Como el cuidador de la viña, Bernabé fue paciente con Juan Marcos, a pesar de su desánimo y cansancio iniciales. Gracias al ánimo que recibió de Bernabé, Juan Marcos volvió a ser un trabajador dedicado para Dios.

Medita nuevamente en el pasaje principal y busca a Jesús en él.

¿De qué manera crees que Jesús te está nutriendo espiritualmente para que puedas dar fruto?

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
3er trimestre 2024  «RELATOS QUE TRANSFORMAN»
Lección 08 «DAR FRUTO»
Colaboradores: Joaquín Maldonado y Adriana Jiménez

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