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Dios es amor

Dios es sinónimo de relaciones. El Dios trino —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— es una unidad perfecta de tres Personas iguales. Dios no solo manifiesta amor y da amor, sino que es amor. Todo lo que Dios piensa, dice, hace y crea, nace del amor. Él define el amor mediante su existencia eterna. Jesús renunció a todo para revelar al  mundo qué es el amor y cómo es Dios: desinteresado, benevolente y preocupado por los demás.

A través de las Escrituras, Dios se refiere a nosotros como sus hijos. Desde el Edén hasta la nueva Jerusalén, todas sus interacciones con la humanidad reflejan su deseo de relacionarse con nosotros. A Moisés le dijo: «Que los israelitas me construyan un santuario para que yo habite en medio de ellos» (Éxo. 25: 8, NTV). Le dijo a Isaías (Isa. 7: 14) que cuando su Hijo viniera a la tierra, su nombre sería «Emanuel», que se traduce como «Dios con nosotros» (Mat. 1: 23). Refiriéndose al momento en que su santa ciudad descienda a la tierra, dijo: «¡Aquí, entre los seres humanos, está el santuario de Dios! Él habitará en medio de ellos y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios» (Apoc. 21: 3, NVI). El amor de Dios es el hilo que cohesiona su universo; es la melodía de la sinfonía de la vida, la frecuencia de la felicidad, la armonía de la alegría y la fuerza que hace que la vida prospere y que valga la pena experimentar la eternidad.

La Biblia nos promete un futuro esperanzador en el que el amor volverá a reinar supremo tras el caos que causó el gran conflicto. La paz total volverá a impregnar el universo. Todo potencial y talento será explotado, cultivado y liberado para gloria de Dios. Todas las criaturas crecerán infinitamente en su conocimiento de Dios y en su amor por él, así como entre sí. Será una eternidad armoniosa de aprecio cada vez mayor por nuestro Creador, de exploración de sus poderosas maravillas y obras, y de formación de amistades cada vez más profundas. ¡Nada en la tierra podrá compararse! La gran red de amor unirá a todas las especies creadas de todas las galaxias. Por desgracia, el gran conflicto aún no ha terminado, pero sabiendo lo que sabes ahora, tras explorar su dinámica durante las últimas trece semanas, tienes que tomar una decisión: ¿De qué lado estarás en este conflicto cósmico? ¿Tomarás la mano de Jesús y caminarás desde las sombras del pecado hacia la luz de su amor?

Nuestro corazón es el campo de batalla de esta guerra. Únicamente rindiéndonos a Jesús obtendremos la victoria. «Los que salgan vencedores heredarán todas esas bendiciones, y yo seré su Dios, y ellos serán mis hijos» (Apoc. 21: 7, NTV). Dios te ama. Él desea fervientemente que seas su hijo y que vivas con él para siempre. ¿Cómo le responderás?

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2do trimestre 2024
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