jueves , 30 abril 2026

EL REINO: LISTO, PERO NO TODAVÍA

El Salmo 97 glorifica al Señor como el único Dios verdadero, el Rey del universo que gobierna con rectitud   justicia, amor y verdad, cualidades que la mayoría de la gente desearía ver en sus jefes de estado y en las leyes de sus países. Dios llama «santos», «justos» y «rectos de corazón» a los que son leales a su reino (vers. 10, 11, RV95). Estos son los ciudadanos que se alegran por sus decretos (vers. 8), que lo aman y que odian el mal (vers. 10). Si esto describiera a todo el mundo, ¡tendríamos una sociedad ciertamente armoniosa!

El reino de Dios aún no está perfectamente unificado. Jesús aún no ha regresado rodeado de espesas nubes, precedido de fuego, relámpagos y terremotos, y saludado por montañas que se derriten ante su presencia cuando toda la tierra ve su gloria (vers. 2-6). Al estudiar la lección de esta semana, quizá has anhelado llegar a ese lugar donde la verdad y el amor son el fundamento de la vida. Pues anímate, porque ¡llegará pronto! Esta es nuestra gran esperanza. Por fe esperamos ese momento, y por fe vivimos hoy a este lado de la eternidad. Sin embargo, Dios no nos dijo que debíamos limitarnos a esperar y tener esperanza. Jesús proclamó enérgicamente: «El reino de Dios ya está entre ustedes» (Luc. 17: 21). Al entregarnos gozosamente a él y convertirnos en ciudadanos del cielo (Fil. 3: 20), su Espíritu obra una transformación en el corazón a través de la cual no solo aprendemos a apreciar cada vez más el gobierno y la ley de Dios, sino que también desarrollamos un carácter en armonía con el suyo. Nuestras palabras y acciones empiezan a reflejar el reino de rectitud y justicia de Dios, incluso ahora, en nuestra esfera de influencia pecaminosa.

Lucifer quería un reino de otro orden. Quien se pregunte cómo sería el universo con Satanás ocupando el trono, no tiene más que mirar las atrocidades y horrores de este mundo (Juan 8: 44), sin esperanza alguna de rectitud, justicia o vida eterna. La destrucción, el caos y la muerte sostendrían ese reinado. La fuerza, la mentira y la brutalidad motivarían esa adoración. ¡Qué contraste con nuestro Dios amoroso, y qué elección tan fácil de hacer cuando vemos a Dios en la verdad!

Todos los que «aman al Señor» y «aborrecen el mal» (Sal. 97: 10, RVA-2015) pueden tener la seguridad de que Jesús los libera y los guarda. «La luz brilla» (vers. 11) donde antes solo había tinieblas. En plena armonía con su rectitud y justicia, Jesús nos declara justos, de modo que hoy y por toda la eternidad nos alegraremos «en el Señor» y alabaremos «su santo nombre» (vers. 12). De hecho, el universo entero adorará a Dios por su increíble bondad.

Medita de nuevo en el Salmo 97 e identifica dónde está Jesús en el texto.

  •  ¿De qué manera el Salmo 97 describe a Jesús como Rey del universo?
  •  ¿Te ayuda este pasaje a ver a Jesús de una forma diferente o a redescubrirlo? 

     

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    Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
    2do trimestre 2024
    Lección 04 «EL FUNDAMENTO DE SU TRONO»
    Colaboradores: Joaquin Maldonado y Adriana Jiménez

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