¿Fue un fracaso del evangelio?
Elena G. de White proporcionó interesantes pensamientos referidos a por qué el mensaje de Pablo tuvo poco éxito entre los atenienses según Hechos 17. Explicó que esto fue principalmente debido al orgullo por el intelecto y la sabiduría humana que dominaba la sociedad ateniense: «Los sabios según el mundo que acudan a Cristo como pobres y perdidos pecadores llegarán a ser sabios para salvación; pero aquellos que acudan como hombres distinguidos, enalteciendo su propia sabiduría, no recibirán la luz y el conocimiento que solo él puede dar».* Al encontrarse con los epicúreos y los estoicos, Pablo comprendió la dificultad de presentar el evangelio a quienes se creían intelectualmente superiores. El apóstol se acercó a ellos con tacto y humildad, reconociendo su religiosidad, pero revelándoles la necesidad que tenían de recibir al único Dios verdadero. A pesar de sus esfuerzos, pocos aceptaron el mensaje. «Al oír eso de la resurrección de los muertos, unos se burlaron y otros dijeron: “Ya te oiremos hablar de esto en otra ocasión”. Entonces Pablo los dejó. Pero algunos lo siguieron y creyeron. Entre ellos estaba Dionisio, que era uno de los miembros del Areópago, y también una mujer llamada Dámaris, y otros más» (Hech. 17: 32-34).
Aunque el ministerio de Pablo en Atenas no produjo una gran cantidad de conversos, su obra no fue en vano. Todos los creyentes se encontrarán con personas que rechazan el evangelio. Podemos hacer un paralelismo entre la experiencia de Pablo y la de Jesús, quien también encontró rechazo, especialmente de aquellos que se creían sabios en los términos del mundo. Estas dos experiencias sirven como recordatorio de que el éxito en la trasmisión del evangelio no siempre se mide en números o popularidad.
Siempre habrá personas que rechazarán el evangelio, pero debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para asegurarnos de que, antes de que tomen esa decisión, entiendan qué están rechazando realmente. Aunque enfrentemos el rechazo, no debemos desanimarnos. A los ojos de Dios, un alma es de inmenso valor. Jesús a menudo atravesó tierra y mar para encontrar a una sola persona. Un alma salvada es una victoria con significado eterno. Ningún esfuerzo es desperdiciado cuando se trabaja por Cristo. Somos llamados a perseverar en la predicación del evangelio, aun cuando los resultados parezcan insignificantes. Así como Pablo se mantuvo fiel en Atenas a pesar de los desafíos, debemos continuar esparciendo la luz de la verdad, confiando en que Dios alcanzará los corazones que estén dispuestos. A los ojos del Cielo, el valor de un alma vale todo nuestro esfuerzo.
Preguntas para considerar:
¿Cómo puedes mantenerte animado en lugares desafiantes (por ejemplo, en la universidad, en la empresa donde trabajas o en situaciones familiares difíciles)?
¿Conoces a personas que estén trabajando duro para compartir el evangelio? ¿Qué puedes hacer para animarlas?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2026.
1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 02 «EL ASCENSO AL AREÓPAGO»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
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