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La primera silla

Las cosas no se deterioraron inmediatamente después de la muerte de Josué. Los ancianos que habían conocido a Josué siguieron sirviendo fielmente al Señor porque recordaban todo lo que Dios había hecho por medio de él (ver Jue. 2: 7). Sin embargo, algo faltaba. Aunque estos ancianos no se inclinaban ante los ídolos, tampoco abrazaban la misión como lo había hecho Josué. Mientras que Josué dio un paso al frente y dirigió la conquista de Canaán en obediencia a los mandatos de Dios, los ancianos dejaron la tarea sin hacer. Josué era un hombre de acción, mientras que los ancianos que le sobrevivieron se echaron a descansar y no les exigieron a sus hijos el mismo compromiso con Dios que Josué les había exigido a ellos. Carecían de la profundidad de compromiso que habría dejado una impresión duradera en sus hijos.

Los hijos de los ancianos fueron los que cayeron en la idolatría. Imaginemos que cada generación está representada por una silla. La primera silla representa a Josué, que conocía personalmente a Dios y su poder. La segunda silla representa a los ancianos, que conocían a Dios y su poder. La tercera silla representa a los hijos de los ancianos, que no conocían a Dios ni su poder. Es un ejemplo sorprendente de por qué es esencial que cada generación tenga su propia conexión viva y personal con Dios. Después de que un gran líder abandona la escena, es fácil que la fe de la siguiente generación sea menos vibrante, y que la tercera y la cuarta generaciones pierdan por completo su identidad espiritual. No podemos depender de la fe de nuestros padres o de nuestros abuelos. Hay un dicho que dice que «Dios no tiene nietos». Dios no puede ser solo el Dios de nuestros padres (ver Jue. 2: 12); debe ser nuestro Dios personalmente.

Nadie debería conformarse con sentarse en la segunda o la tercera silla. Todos deberíamos desear sentarnos en la primera, donde nos comprometemos plenamente con Dios y tenemos una conexión viva con él. En esta silla, nuestra fe no es meramente teórica. En esta silla, nuestra influencia en la próxima generación es profunda y duradera.

Jesús vino a este mundo para que cada uno de nosotros pueda conocer a Dios personalmente. «Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste» (Juan 17: 3). Jesús advirtió que, en el día del juicio, algunos se sorprenderán al saber que no conocían a Dios cuando pensaban que sí. En la parábola de las diez vírgenes, las vírgenes insensatas se sorprenden y se consternan al oír: «Le aseguro que no las conozco» (Mat. 25: 12). Ninguno de nosotros debería conformarse con un conocimiento teórico o distante de Dios. Debemos buscar seriamente tener una conexión viva con Dios hoy.

Medita nuevamente en Jueces 1, 2 y busca a Jesús en el pasaje.

¿Te ofrece el texto una perspectiva nueva o diferente de Jesús?

¿En cuál de las tres sillas te sientas tú? ¿Qué tienes que hacer para pasar a la primera silla?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
4to trimestre 2025 «EL LIBRO DE JOSUÉ»
Lección # 12 «PROBANDO A LA GENERACIÓN SIGUIENTE»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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