sábado , 27 junio 2026

 

Suplicar en nombre de Cristo

Josué llamó al pueblo a tomar una decisión pública cuando les dijo: «Elijan hoy a quién van a servir» (Jos. 24: 15). Josué se tomó tan en serio esta decisión que entabló un diálogo de ida y vuelta con ellos para reiterar y confirmar su compromiso con Dios, insistiendo en la cuestión hasta que se sintió más seguro de la respuesta.

Jesús a menudo apelaba a la gente, tanto individualmente como en grandes audiencias. Al igual que Josué, a veces planteaba sus preguntas varias veces, para comprobar el nivel de compromiso de una persona. A Pedro, le preguntó tres veces consecutivas: «¿Me amas?». Pedro le respondió tres veces: «Tú sabes que te quiero» (ver Juan 21: 15-17). Pedro sintió dolor al oír a Jesús repetir tres veces esta pregunta inquisitiva, pues le recordaba que había negado a Cristo tres veces. La repetición de la pregunta ayudó a Pedro a centrarse en lo más importante: su amor por Jesús. Cada vez que le hacía la pregunta, Jesús le daba a Pedro otra oportunidad de ratificar su amor y profundizar su compromiso. Fue una notable demostración del perdón de Cristo y de su voluntad de restaurar a un discípulo que había negado abierta y vehementemente a su Señor.

Cuando Jesús ascendió al cielo, sus discípulos continuaron su labor de invitar a la gente a tomar decisiones. El propio Pedro apeló a la multitud de Jerusalén: «Vuélvanse a Dios y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo, para que Dios les perdone sus pecados, y así él les dará el Espíritu Santo» (Hech. 2: 38). Pablo quería que todos los creyentes de la iglesia permitieran que Cristo rogara a través de ellos: «Así que somos embajadores de Cristo, lo cual es como si Dios mismo les rogara a ustedes por medio de nosotros. Así pues, en el nombre de Cristo les rogamos que acepten el reconciliarse con Dios» (2 Cor. 5: 20). Cuando invitamos a la gente a tomar decisiones espirituales, no les estamos pidiendo que hagan algo por nosotros; los estamos invitando en el nombre de Cristo. Saber que Dios ruega por medio de nosotros nos da valentía, como la que tuvo Pedro cuando predicó en Jerusalén.

Hoy en día, la gente necesita amigos que les hagan preguntas de corazón y los llamen a tomar decisiones cuando estén preparados. Cuando alguien está considerando tomar una decisión que cambia la vida, como el bautismo o guardar el sábado, nada es más útil que tener a un amigo que camine con ellos para ayudarlos a entender y darles la confianza de que Dios estará con ellos si siguen las instrucciones de las Escrituras y la dirección del Espíritu Santo. A veces las personas pagan un alto precio por tomar estas decisiones (como perder el trabajo o ser rechazados por amigos o familiares), y es importante en esos momentos de decisión que cuenten con alguien que pueda edificar su fe y ayudarlos a confiar en Dios en esas circunstancias difíciles.

Medita nuevamente en Josué 23 y 24 y busca a Jesús en el pasaje.

¿Te ofrece el texto una perspectiva nueva o diferente de Jesús?

¿Hay alguien por quien necesites rogar en nombre de Cristo?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
4to trimestre 2025 «EL LIBRO DE JOSUÉ»
Lección # 11 «COMPLACENCIA CRECIENTE»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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