Control absoluto de la naturaleza
La Biblia presenta a Dios como dueño absoluto de la naturaleza. La creación está bajo la autoridad de su Creador. Dios no está sujeto a las leyes de la ciencia tal como las entendemos nosotros. El sol, que tantas culturas antiguas respetaban profundamente como un dios, obedecía al Dios de Israel. Así como el milagro del sol que se detuvo para Israel desafió la confianza de los antiguos paganos en el dios sol, los otros milagros de la Biblia confrontan la visión naturalista del mundo en la que tantos creen hoy. El naturalismo rechaza las explicaciones sobrenaturales o espirituales y enseña que la naturaleza es todo lo que existe. La creación del mundo, el diluvio, las plagas que cayeron sobre Egipto, el sol que se detuvo para Josué y los muchos otros acontecimientos sobrenaturales registrados en la Biblia no pueden ser explicados por la ciencia y son rechazados en la cosmovisión naturalista.
Incluso algunos cristianos tratan de descartar los milagros de la Biblia, pero quienes intentan dar una explicación naturalista a cada milagro deshonran a Jesús, cuyas obras no pueden explicarse sino por lo sobrenatural. Jesús curó a los enfermos, dio la vista a los ciegos, devolvió el oído a los sordos, sanó a los leprosos, calmó tormentas, caminó sobre el agua, dio de comer a miles de personas con la comida de un niño y resucitó a los muertos. Estos milagros constituyen una prueba crucial del origen celestial de Cristo, y dejan sin excusa a las personas que lo rechazan (ver Juan 3: 2; 6: 36; 14: 11). Los milagros de Jesús hicieron que su fama se extendiera rápida y ampliamente, y dieron credibilidad a todo lo que enseñaba.
Mientras que Josué siempre señaló a Dios como su única fuente de poder, Jesús afirmó ser la fuente de poder. Dijo: «Yo soy la resurrección y la vida» (Juan 11: 25). «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (14: 6). Jesús hizo afirmaciones que ningún otro profeta verdadero había hecho jamás. «Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar» (10: 17-18, RV95). El apóstol Juan testificó: «En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres» (1: 4). Todos los milagros que Jesús realizó fueron para ayudar a la gente a responder a la pregunta más importante de todas: ¿quién es él? Según Pablo, Jesús es nuestro Creador: «En él Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, tanto lo visible como lo invisible. […] Cristo existe antes que todas las cosas, y por él se mantiene todo en orden» (Col. 1: 16-17). Él es nuestro Creador, nuestro Sanador y nuestro Redentor, Aquel que vino a la tierra para mostrarnos un camino mejor y obrar el mayor milagro de todos: renovar nuestros corazones pecadores.
Medita nuevamente en Josué 10, 11 y busca a Jesús en el pasaje.
¿Te ofrece el texto una perspectiva nueva o diferente de Jesús?
¿Cómo influye lo que creemos sobre el poder de Dios en nuestra comprensión del evangelio?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
4to trimestre 2025 «EL LIBRO DE JOSUÉ»
Lección # 08 «LECCION»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
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