miércoles , 17 junio 2026

 

Salvados de la maldición

Después de ejecutar la sentencia contra Acán, Dios envió a Israel de vuelta a Hai con la seguridad de su bendición. Esta vez, Hai cayó, los israelitas obtuvieron la victoria y le prendieron fuego a la ciudad. Con las dos primeras ciudades de Canaán tomadas, era hora de que Israel hiciera una pausa en la guerra y renovara su pacto con Dios. La pérdida de la familia de Acán fue un recordatorio aleccionador de lo importante y serio que era proteger su relación de pacto con Dios. La incorporación de la familia de Rahab a la comunidad del pacto recordó a Israel la misericordia y la salvación de Dios.

Aunque los israelitas estaban rodeados de poderosos enemigos, abandonaron su campamento en Gilgal y se adentraron unos 32 km en territorio enemigo hasta el valle que había entre los montes Gerizim y Ebal para confirmar su pacto con Dios (ver Jos. 8: 30-35). A este largo viaje debían ir también las esposas, los hijos y los extranjeros que se encontraban entre ellos, pues el pacto era para todos en Israel. En dos ocasiones, Moisés había dado instrucciones para esta ceremonia del pacto, que debían llevar a cabo tras su llegada a la tierra de Canaán (ver Deut. 11: 29; 27: 1-26). Josué siguió cuidadosamente las instrucciones de Moisés.

Seis tribus se situaron en el monte Gerizim para afirmar las bendiciones de guardar la ley. Las otras seis tribus estaban apostadas en el monte Ebal, donde respondían con un «¡Amén!» a cada maldición pronunciada contra los que quebrantaran la ley de Dios. De pie en el valle entre los dos montes, Josué leyó todas las palabras de la ley a oídos de toda la nación. La ley no solo se leyó en voz alta, sino que también se inscribió en piedras como monumento nacional y testimonio para las generaciones futuras. Así como se erigieron piedras para conmemorar el milagro de Dios en el Jordán, también se colocaron piedras para conmemorar la ley de Dios y su pacto con Israel.

Moisés había dejado también instrucciones para que los sacerdotes organizaran lecturas públicas similares de la ley cada siete años, cuando se reunieran en el Templo para la Fiesta de los Tabernáculos (ver Deut. 31: 9-13). Estas lecturas públicas ayudarían a los niños a aprender la ley y recordarían a toda la familia su relación de pacto con Dios.

El monte Ebal simbolizaba las maldiciones de la ley, pero este monte también contenía la promesa de la redención y el perdón de Dios. En el monte Ebal, Josué construyó un altar al Señor en el que se sacrificaron holocaustos y ofrendas de paz. Cada sacrificio señalaba a Jesús, que «nos rescató de la maldición de la ley» cuando vino a este mundo y se ofreció a sí mismo como sacrificio (Gál. 3: 13). El altar señalaba al único que puede rescatar a cualquiera de la maldición del pecado. La única esperanza de Israel residía en la promesa del altar.

Medita nuevamente en Josué 7, 8 y busca a Jesús en el pasaje.

¿De qué maneras nos salvó Jesús de la maldición de la ley?

Para celebrar la renovación del pacto, Josué adentró a Israel en territorio enemigo. ¿Qué riesgos te pide Dios que corras?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
4to trimestre 2025 «EL LIBRO DE JOSUÉ»
Lección # 06 «UNA DERROTA INESPERADA»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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