domingo , 16 agosto 2026

 

¿Soy libre?

Muchas personas tienen dificultades con la historia de Judas Iscariote, que comparte varias similitudes con la historia del faraón y su duro corazón. Judas formaba parte del equipo más íntimo de discípulos que iban a aprender de su Maestro y convertirse en los líderes del plan de Dios para llevar la buena nueva al mundo.

Sin embargo, hay un problema en la historia de este discípulo. El Antiguo Testamento profetizaba que alguien actuaría como traidor en la vida del Mesías. El Salmo 41: 9 dice: «Aun mi mejor amigo, en quien yo confiaba, el que comía conmigo, se ha vuelto contra mí». Zacarías también insinuó la traición al Pastor de Israel, Jesús (Zacarías 11: 12-13). Durante la Última Cena, Jesús declaró: «Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar» (Juan 13: 21). Las acciones de Judas estaban claramente profetizadas y previstas, así que, ¿dónde entra en juego su libre albedrío en esta trágica historia? ¿Tenía que traicionar a su Maestro?

Al tratar de entender cómo Jesús y los profetas del Antiguo Testamento sabían lo que Judas haría mucho antes de que llegara el momento, puede ser aleccionador considerar cómo Jesús trató a Judas hasta el momento en que la Escritura nos dice que Satanás entró en Judas (Lucas 22: 3). Según el Evangelio de Juan, es probable que Jesús y Judas estuvieran sentados uno junto al otro y que Jesús mismo le diera pan para comer. Dar comida directamente a alguien o alimentar a alguien es un signo de amor sincero y conlleva cercanía. Incluso hoy, en los banquetes de bodas, muchas culturas tienen la tradición de que los novios se den mutuamente de comer un trozo del pastel nupcial. Así, cuando Jesús ofreció a Judas comida de sus propias manos, le estaba ofreciendo de manera tangible amor y amistad. La predicción de Jesús sobre las acciones de Judas no fue una declaración formal de predestinación, sino más bien una súplica final, como cuando Jonás predicó a los ninivitas (Jonás 3: 1-4). De lo contrario, ¿por qué habría ofrecido a Judas la oportunidad de tomar una decisión diferente? Sabiendo esto, podemos ver que las profecías divinas del Antiguo Testamento (y las propias declaraciones de Jesús) no obligaban en modo alguno a Judas a hacer nada. En ese trozo de comida, Jesús planteaba una clara invitación al arrepentimiento. Judas rechazó la oportunidad por su propia voluntad, así demostró que el hecho de que Dios sepa de antemano qué decisiones tomaremos no significa que nos obligue a elegir un determinado camino.

Las interacciones de Dios tanto con Judas como con el faraón nos recuerdan la importancia de cómo respondemos a las invitaciones de Dios. Cada vez que rechazamos la invitación de Dios facilitamos que la próxima vez volvamos a rechazarle. Lo contrario también es cierto: cada vez que seguimos a Dios ganamos más fuerza para tomar la decisión correcta la próxima vez.

Medita nuevamente en Éxodo 9 y busca a Jesús en el pasaje.

¿En qué sentido puedes ver a Jesús en forma diferente o identificar algún rasgo nuevo de él?

¿Qué hizo Jesús para intentar salvar a Judas? ¿Por qué crees que no funcionó? ¿Qué te dice el resultado sobre cómo interactúan la omnisciencia de Dios y nuestro libre albedrío?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 06  «EL CORAZÓN DEL FARAÓN SE ENDURECE»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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