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La bondad de Dios

Las plagas que Moisés llevó a cabo con el poder de Dios fueron diseñadas para convencer a la gente del verdadero carácter del Señor; sin embargo, hoy en día, algunas personas cuestionan el amor y la bondad de Dios cuando leen acerca de la destrucción causada por estas plagas. Ven las plagas solo como un acto de venganza. Esas mismas personas suelen criticar a Dios por permitir que el mal continúe durante demasiado tiempo. Cuando Dios permite que continúe la injusticia, la gente lo culpa por no actuar con suficiente rapidez, y cuando Dios interviene para liberar, la gente lo culpa de hacer demasiado. Para los israelitas, las plagas fueron actos de misericordia para liberarlos de las garras de la tiranía; para los egipcios, las plagas eran invitaciones a arrepentirse de su maldad y a reconocer la soberanía del Eterno.

A lo largo de las plagas, Dios mostró misericordia a los egipcios y les brindó todas las oportunidades posibles para arrepentirse. Por ejemplo, unas veinticuatro horas antes de enviar la séptima plaga, Moisés advirtió a los siervos del faraón sobre el granizo que se avecinaba para que los que creyeran tuvieran tiempo suficiente de proteger a sus siervos y a su ganado (Éxodo 9: 18-21). Antes de que cayera la décima y más terrible plaga, Dios les dio una última oportunidad para arrepentirse y evitar el peor de todos los juicios. La novena plaga consistió en tres días de oscuridad (10: 21-23), que dieron al faraón una especie de «tiempo fuera» para reflexionar sobre sus recientes decisiones y sus consecuencias. En última instancia, las plagas demostraron que no había cambio de parecer.

Una señal que atrae a una persona puede apartar a otra. Cuando leemos la historia de Jesús en los Evangelios, encontramos que Cristo también utilizó señales y milagros como demostración de su poder. Realizó tantos milagros que la gente perdió la cuenta (Juan 21: 25). Los milagros de Jesús incluían convertir el agua en vino (Juan 2: 1-12), expulsar a los demonios (Marcos 1: 21-28), curar la lepra (Lucas 17: 12-19), sanar a los cojos y paralíticos (Mateo 9: 1-8), calmar tormentas (Lucas 8: 22-25), alimentar a las multitudes (Mateo 14: 13-21) y resucitar a los muertos (Juan 11: 38-44). Aun así, los fariseos atribuyeron estos milagros al poder de Satanás (Mateo 12: 24). ¡¿Puedes creerlo?!

La resistencia de la gente a que Jesús manifestara su poder contra las fuerzas demoníacas cuando estuvo en la tierra fue similar a las reacciones de los egipcios al poder de Dios manifestado en juicio contra los poderes demoníacos de Egipto. No importa qué señales y maravillas se realicen, la gente todavía tiene que escoger si cree en el poder de Dios o no.

Medita nuevamente en Éxodo 7–10 y busca a Jesús en el pasaje.

¿En qué otros casos ves la misericordia de Dios mezclada con sus juicios?

¿En qué sentido puedes ver a Jesús en forma diferente o identificar algún rasgo nuevo de él?

¿Por qué los milagros suscitan reacciones tan contradictorias?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 05  «PLAGA POR DOQUIER»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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