¿Quién es él?
Al leer las historias de señales y milagros que Dios obró a través de Moisés, podríamos preguntarnos qué valor tenían estos acontecimientos sobrenaturales. Jesús realizó muchos milagros para alentar la fe en sus seguidores, pero a menudo parece que la gente, aunque se alegraba de ser curada, seguía adelante con sus vidas. ¿Son los milagros la mejor manera de llevar a una persona a la fe? Claro, alguien podría verse obligado a concluir que estaba en presencia de lo sobrenatural, pero ¿cumpliría eso la misión definitiva de Dios? La respuesta parece ser no. Aun así, Jesús realizó milagros con mucha frecuencia. A veces, parece que Jesús no pudo evitarlo, como cuando devolvió la vida al hijo de la viuda de Naín (Lucas 7: 11-17). Jesús no esperó a que se lo pidieran. Simplemente actuó, sin esperar a ver si alguien tenía la fe necesaria. Pero Jesús no mostró sus habilidades sobrenaturales solo para ganar seguidores. Jesús estaba mostrando quién es él y, lo que es más importante, quién es su Padre.
Desde esta perspectiva, la afirmación «Yo soy» de Jesús en Juan 8: 58 (RV95) es quizá la más directa que hizo sobre su identidad. Citando Éxodo 3: 14, se identificó como el Dios del Antiguo Testamento. Todas las enseñanzas de Jesús giraban en torno a esta identidad. Todo lo que Jesús llevaría a cabo durante los últimos días de su ministerio se basaría en quién es él.
Todos parecían comprender que la cuestión de la identidad de Cristo era imperativa. Los escribas cuestionaron la identidad de Jesús y su afirmación de perdonar los pecados (Mateo 9: 2-8). Juan el Bautista quería estar seguro de quién era Jesús (11: 2-3). Los judíos exigieron una señal de Jesús para probar su identidad (12: 38). En cierto sentido, todos los milagros de Jesús eran para validar sus afirmaciones y su identidad. Por ejemplo, Jesús curó al paralítico, «para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados» (Marcos 2: 10, RV95).
Cuando Jesús preguntó a los discípulos quién decía la gente que era él, la lista era larga: «Algunos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros dicen que Jeremías o algún otro profeta» (Mateo 16: 14). Entonces Jesús los presionó para que declararan quién creían que era él. Pedro confesó: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente» (16: 16). El futuro de la iglesia se basaría en la idea de que Jesús había sido enviado del cielo. Jesús nació en nuestro mundo para ser «Dios con nosotros» (1: 23). Con ese conocimiento, por fin comprendemos nuestro verdadero valor para Dios. Dios se entregó a sí mismo para estar con nosotros y salvarnos.
Compara Éxodo 3 con Juan 8: 58 para entender lo que dice sobre Jesús.
¿En qué sentido puedes ver a Jesús en forma diferente o identificar algún rasgo nuevo de él?
¿Cómo puedes ayudar a las personas que tienen dificultades para comprender que Jesús es divino?
Para meditar y orar: ¿cómo respondes al ver a Jesús de esta manera?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 03 «UN ENCUENTRO CON DIOS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
