viernes , 1 mayo 2026

 

Problemas de corazón

Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo y se cobran casi dieciocho millones de vidas al año por ataques cardíacos. Obviamente, los problemas cardíacos son una crisis mundial grave. Pero, por muy devastadoras que sean estas estadísticas de las enfermedades cardíacas físicas, las enfermedades del corazón espiritual presentan una amenaza aún mayor. Ningún estudio ha medido la tasa de muerte espiritual de las mentes atrapadas por la inmersión digital y sus efectos duraderos.

Un estudio de 2024 descubrió que, entre la población mundial, de poco más de 8 mil millones, el 67,1% (5.44 mil millones de personas) usa Internet y el 62% (5.07 mil millones de personas) usa las redes sociales.1 En promedio, los usuarios de redes sociales pasan 2.72 horas por día en plataformas, lo que suma un total de 720 mil millones de minutos colectivos de uso cada día. En un año, eso equivale a «más de 260 mil millones de minutos, o 500 millones de años de tiempo humano colectivo».2 Esto ni siquiera incluye todo el tiempo que pasamos en otros dispositivos digitales, como televisores y computadoras. ¿Podemos sumergirnos en contenido mayoritariamente no espiritual durante tanto tiempo sin que nuestros corazones se vean afectados o cambiados?

En Mateo 6: 21, leemos que Jesús declaró: «Donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón». En otras palabras, lo que ocupa nuestro tiempo, nuestra atención y nuestro interés es lo que más valoramos. Las cosas de este mundo compiten constantemente por el primer lugar en nuestro corazón, por eso Jesús nos instó a hacer que todas estas cosas sean secundarias y a «buscar primeramente el reino de Dios» (Mat. 6: 33). La competencia en nuestros corazones es una lucha por quién captará y mantendrá nuestra atención. «Una ley del intelecto humano hace que se adapte gradualmente a las materias en las cuales se le enseña a espaciarse. Si se dedica solamente a asuntos triviales, se atrofia y se debilita. Si no se le exige que considere problemas difíciles, pierde con el tiempo su capacidad de crecer. Como instrumento educador la Biblia no tiene rival. En la Palabra de Dios, la mente halla temas para la meditación más profunda y las aspiraciones más sublimes» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, cap. 58, p. 585). Aquello en lo que elegimos centrar nuestra mente es aquello en lo que elegimos convertirnos. Esta es una realidad que da mucho que pensar en una era de inmersión digital total, en la que es tan fácil pasar el tiempo desplazándonos por la pantalla y haciendo clic sin pensar, yendo de un video o publicación a otro.

¿Qué haces para proteger tu mente/corazón cuando estás constantemente expuesto a distracciones digitales? ¿Cómo puedes utilizar los medios de comunicación para mejorar tu experiencia de adoración en lugar de convertirte en esclavo de ellos? Para guardar su corazón con toda diligencia, cada cristiano debe hacerse estas preguntas, especialmente cuando el contenido comprometedor está a solo un clic de distancia (ver Prov. 4: 23).

Medita de nuevo en Jeremías 17 y busca dónde está Jesús en el pasaje.

¿Cómo mantienes a Jesús como tu máxima prioridad en la vida cuando las cosas de este mundo compiten por ese lugar?

¿Cuáles son las distracciones o responsabilidades que interfieren en tu tiempo devocional y cómo proteges el tiempo de calidad con Dios?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #11  «EL ALTAR Y EL CORAZÓN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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