martes , 18 agosto 2026

 

El versículo más corto

Una vez leí la siguiente declaración de Elena G. de White:

«Es imposible que ningún cerebro humano agote la verdad ni las promesas de la Biblia. Alguien capta la gloria desde un punto de vista, otra persona, desde otro; sin embargo, no discernimos nada más que radiantes reflejos. La irradiación plena está fuera del alcance de nuestra percepción» (Mi vida hoy, 22 de enero).

Un día, decidí poner a prueba esta declaración tratando de «agotar» el significado del versículo más corto de la Biblia: «Jesús lloró» (Juan 11: 35). Quería que la Palabra de Cristo habitara en mí «con toda su riqueza» (Col. 3: 16, NVI).

Después de leer Juan 11, que cuenta la historia de la resurrección de Lázaro, medité en este único versículo, anotando todo lo que me venía a la mente. Pensé en la compasión de Jesús. Estos eran sus amigos, gente a quien él amaba mucho. Me sorprendió que él, que era el Dios del universo, la encarnación misma de la vida, llorara por la muerte de alguien a quien podía resucitar. Pensé en el hecho de que él conocía a Lázaro antes de que naciera. Él había creado a Lázaro y había sido su voluntad que existiera. Él había planeado la vida de Lázaro y contado sus días. Comprendía el dolor de María y de Marta más que ningún otro ser humano. Entonces, otro pensamiento me vino a la mente: si lloró por Lázaro, ¿por quién más podría haber llorado que no esté registrado en las Escrituras? Y si él llora, ¿alguna vez lo hago llorar yo? Llevaba apenas unos minutos meditando en Juan 11: 35 y descubrí tanto significado que la verdad de la declaración de Elena G. de White se volvió muy clara para mí.

Los investigadores estiman que entre 200 y 500 millones de personas en todo el mundo practican la meditación. Esa cifra crece drásticamente año tras año a medida que más personas descubren prácticas orientales como la meditación de conciencia plena (mindfulness), que ha ganado una popularidad significativa a través de aplicaciones y redes sociales. Algunas personas recitan mantras, cantan, caminan y meditan, o usan un cierto tipo de cuentas o rosarios. Lo que no parece aumentar en el mundo es la meditación en la Palabra de Dios. ¿Por qué no incorporar esta experiencia espiritual de suma importancia a tu vida ante el altar, a tu experiencia de adoración devocional con Dios?

La verdad es que es bastante simple. Elige un momento y un lugar donde nadie te moleste. Pide la guía del Espíritu Santo. Ten a mano papel y bolígrafo. Selecciona un pasaje de las Escrituras. Léelo en su contexto completo y luego comienza a pensar en él detenidamente. Examina palabras y frases, y sus significados. Pregúntale a Dios qué quiere decirte con este pasaje. Esta sencilla práctica de adoración revolucionará tu estudio de las Escrituras y su aplicación a tu vida.

Medita de nuevo en Colosenses 3: 16 y 17 y busca dónde está Jesús en el pasaje.

¿Cómo nos protege la Palabra de Dios de caer en los pecados mencionados en Colosenses 3: 5 al 9?

¿Cuál ha sido tu experiencia más enriquecedora con el estudio de la Biblia? ¿Cómo puedes aportar más profundidad a tu estudio de la Biblia?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #10 «EL ALTAR Y LA PALABRA»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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