Prueba esto
Cuando yo era niño, a principios de año o al comienzo de un nuevo programa de extensión misionera, nuestro pastor convocaba a una vigilia de oración que duraba toda la noche. Nosotros, los niños, siempre nos sentíamos aliviados de que no nos pidieran que participáramos, ya que éramos demasiado jóvenes para estar fuera toda la noche. Normalmente nos quedábamos hasta las 10:00 de la noche aproximadamente, y luego alguien nos llevaba a casa a dormir.
Aunque los cultos habituales del sábado estaban repletos de gente y las reuniones de oración del miércoles tenían buena asistencia, no mucha gente asistía a las vigilias de oración. Siempre estaban presentes algunos miembros de la iglesia, entre ellos mi mamá y mi papá. Durante años me pregunté cómo uno podía orar toda la noche. ¿No se quedarían sin cosas que decir? ¿Cómo combatirían el sueño? Más adelante, descubrí que algunos sermones e himnos ayudaban mucho a los guerreros de oración a superar la noche. Pero ¿y yo? ¿Podría hacer eso alguna vez?
La respuesta llegó aquel viernes por la noche cuando abrí mi corazón ante Dios y escuché mientras él me hablaba con amor. También descubrí un consejo útil para las largas sesiones de oración con Dios. Si, al igual que a mí, te da algo de miedo pasar largos períodos en tu altar de adoración, comienza poco a poco. No te preocupes si no pasas una noche entera en oración; comienza, quizá, con una hora. Recuerda, el objetivo no es el tiempo, sino la comunión con Dios. No importa cuánto tiempo planees estar con Dios, prueba la siguiente fórmula:
- Comienza tu tiempo con Dios invitando al Espíritu Santo a estar allí. Él vendrá y te atraerá al altar.
- A continuación, abre la Biblia y lee un pasaje. Podrían ser solo unos pocos versículos, o podrían ser más. Tú decides. El punto es que te centres profundamente en la Palabra de Dios. Pregúntate lo siguiente: ¿Cuál es el concepto principal de este pasaje? ¿Quién está hablando? ¿A quién está hablando? ¿Hay algo que pueda aplicar a mi vida? ¿Hay algo que necesito cambiar?
- Cuando hayas terminado, ora por lo que has leído. Sé honesto con Dios. Cuéntale todo lo que tienes en mente y pídele que te hable sobre el pasaje o sobre cualquier otra cosa que quiera compartir contigo.
Quizás sean necesarias algunas sesiones para acallar las otras voces de tu cabeza, pero la recompensa bien vale el esfuerzo. No solo verás que Dios te habla de manera poderosa, sino que además el tiempo se detendrá. Llegarás a anhelar este precioso tiempo con Dios.
Medita de nuevo en Lucas 6 y busca dónde está Jesús en el pasaje.
¿Qué crees que Jesús le estaba diciendo a su Padre durante su noche de oración? (Ver Lucas 6: 12-16).
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #08 «LA EXPERIENCIA DE JESÚS ANTE EL ALTAR – 2a PARTE»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
