Un rayo de esperanza
Al comienzo del estudio de esta semana, te conté la historia de la chica de mis sueños, a la que encontré en los brazos de otro chico. Como te imaginarás, no fue fácil para mí expresar con palabras lo que sentí en ese momento. Esta experiencia pone al descubierto uno de los peligros de tener citas mientras estás aún en secundaria. Los adolescentes no están preparados para los altibajos de las relaciones románticas serias; pero yo lo ignoraba. Sentí una mezcla de enojo, repulsión, desilusión y traición. En ese momento no lo sabía, pero Dios tenía a otra persona en mente para mí.
Si quisiéramos calificar el estado de degradación en el que se encontraban Adán y Eva después de haber pecado, seguramente nos quedaríamos cortos. Su condición espiritual y física cambió de inmediato. Su pérdida de inocencia los llevó a tratar desesperadamente de cubrirse, pero el esfuerzo y el ingenio humanos no produjeron nada mejor que hojas de higuera a modo de ropas (ver Gén. 3: 7). Hasta el día de hoy, coser hojas de higuera sigue siendo una de las grandes pasiones de la humanidad. Muchos todavía cosen hojas de higuera para cubrirse. Para algunos, es la hoja de higuera de la evasión: justifican sus pecados y nunca los enfrentan. Para otros, es la hoja de higuera de la fuerza de voluntad: dicen que «simplemente dejarán de hacer» aquello que no es bueno. Algunos intentan «lavar» sus pecados aplicando el «detergente» de las buenas obras. Seguramente hacer el bien borra nuestros errores, ¿verdad? La verdad es que ninguna de estas opciones nos cubre. Son todas tan inadecuadas como los delantales de hojas de higuera que confeccionaron Adán y Eva. Son intentos de ocultarle a Dios lo que el pecado nos ha hecho.
¡Es por eso por lo que la imagen de un Dios que viene en busca de sus seres amados perdidos (vers. 8-9) es tan revolucionaria! El pecado había cortado su conexión con Dios, pero allí estaba Dios, invitando tanto a Adán como a Eva a acercarse a él. Después de una seguidilla de excusas, Dios ofreció un luminoso rayo de esperanza a la pareja caída cuando reprendió a la serpiente: «Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón» (Gén. 3: 15). Venía Uno cuyo sacrificio haría lo que ninguna hoja de higuera jamás podría lograr: salvar del pecado a los seres humanos caídos.
El deseo de Dios de restaurar a la humanidad lo llevó nuevamente al Edén después de la caída de Adán y Eva. Dios vino a reconstruir su altar, la conexión con él, un lugar para recordar su bondad, un lugar de sacrificio y oración. Como aprenderemos este trimestre, solo podemos reavivar nuestra relación quebrada con Dios cuando reconstruimos nuestros altares de adoración. «De vuelta al altar» es un claro llamado a la comunión personal diaria con Dios como fuente de vida y verdad.
Medita de nuevo en Génesis 3: 1 al 15 y busca dónde está Jesús en el pasaje.
¿Qué podemos aprender acerca del carácter de Dios a partir de la forma como respondió al pecado de Adán y Eva?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #01 «SE ROMPE UNA RELACIÓN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
