Llevar nuestras ansiedades a Jesús
A lo largo de mi vida, a menudo la paz de Dios me ha parecido inalcanzable. En esos momentos, aunque yo anhelaba la paz de Dios, no
podía encontrarla. Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que mis decisiones de entonces no me trajeron la paz que yo deseaba. En aquel
momento, mis ojos estaban fijos en mí mismo y en mis problemas. Mi corazón estaba descontento y me quejaba de mis circunstancias. Confiaba en mí mismo para salir de las dificultades y del dolor. Parecía haber olvidado todo lo que sabía sobre el amor, el cuidado, la preocupación y la soberanía del Señor, pero Dios seguía ahí. Él estaba conmigo y me ofrecía su paz todo el tiempo. Pude haber elegido aferrarme a su paz, pero no lo hice. Sin embargo, esto cambió. Desde entonces, alabado sea el Señor, he crecido en Cristo, y ahora respondo a las circunstancias desafiantes de manera diferente.
Para encontrar la paz y liberarnos de la ansiedad, primero debemos llevar nuestros problemas a Dios en oración. Invocar el nombre de Jesús es una excelente manera de detener los pensamientos negativos que se agolpan en nuestra mente y comenzar a reenfocarnos en la Verdad: ¡Jesús! Eso es lo que Filipenses 4: 6 nos dice que hagamos: «No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle,
y denle gracias también». Cuando llevas tus preocupaciones a Dios, él te da su paz. Y no se trata solo de llevar nuestras preocupaciones y
peticiones a Dios, sino de hacerlo con una actitud de acción de gracias, a pesar de nuestras dificultades. El agradecimiento puede traer paz en
tiempos difíciles. Entrenar nuestro cerebro para que aprenda a reconocer lo bueno y a dar gracias a Dios nos ayuda a recibir la presencia de
Dios y a tener menos ansiedad.
Para experimentar la bendición de la paz, nuestras mentes deben aprender a meditar en lo que es verdadero y bueno (ver Filipenses 4: 8).
Al concentrarnos en las cosas que son verdaderas, nobles, justas, puras y hermosas, la paz llenará nuestros corazones (vers. 9). Jesús dijo que la verdad nos hace libres(Juan 8: 32). Tanto la ansiedad como la depresión pueden aliviarse cuando se habla una «palabra amable» (Proverbios12: 25).
La Palabra de Dios es la mejor palabra para revertir nuestros pensamientos ansiosos. Cuando aceptamos las promesas de Dios, depositamos nuestra fe en él y confiamos en el resultado.
La voluntad de Dios es que encontremos alegría, paz y abundante esperanza (ver Romanos 15: 13). Además de buscar la curación en Dios,
personas con ansiedad clínica o trastorno de estrés postraumático deben buscar ayuda médica profesional. Así como los creyentes con enfermedades físicas combinan sus oraciones con tratamientos médicos, así los cristianos con afecciones mentales no deberían depender menos de la ayuda profesional cuando la necesiten.
Medita nuevamente en Juan 14 y busca lo que Jesús quiere hacer en tu vida.
¿Qué cambios crees que Jesús te está pidiendo que hagas para que puedas recibir la paz que él quiere darte?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 09 «ENCONTRAR LA PAZ INTERIOR»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
