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¿Puede ocurrir de verdad?

En su primera sesión de orientación, una clienta nueva se quejó de estar estresada, ansiosa y con dolores en todo el cuerpo. Después de que oramos para comenzar, ella contó lo destrozada que estaba su relación con su esposo en aquel momento. El Espíritu Santo me impulsó a hacerle esta pregunta: «Dígame, ¿cuáles son sus sentimientos hacia su marido?», a lo que ella respondió: «¡Lo odio!». Nos sentamos en silencio durante unos sesenta segundos mientras ella lloraba. Yo quise darle tiempo para procesar lo que había dicho y espacio al Espíritu Santo para que actuara. Continuó hablando de la raíz de su amargura y de los hechos que la habían llevado a esos sentimientos. Una sugerencia que le hice fue que orara para tener la mente de Cristo, de modo que pudiera ver a su marido a través de los ojos de Cristo y relacionarse con él de una manera nueva.

En nuestra siguiente sesión, dos semanas después, le pregunté cómo iban las cosas. Me respondió: «¡Muy bien!». Le pregunté qué era lo que había marcado la diferencia, y me dijo: «Cada mañana, y a veces a lo largo del día, hago lo que usted me sugirió. Oro para tener la mente de Cristo. Noté un cambio en mi corazón y empecé a ver a mi marido de otra manera. Entonces Jesús me mostró cómo responder con amor, paciencia y bondad hacia mi esposo. Al final de la primera semana, mi marido me dijo que estaba profundamente conmovido por la forma en que yo lo trataba. Él también empezó a cambiar, y el sábado pasado, por primera vez en varios años, fuimos juntos a la iglesia. Orar por la mente de Cristo fue tan sencillo, ¡pero tan profundo!».

¡A Dios sea la gloria!

Hoy, ahora mismo, mientras lees esto, Jesús está sanando matrimonios, reconciliando a familiares separados, dando la victoria sobre las adicciones y cambiando la vida de las personas de maneras extraordinarias. No siempre es inmediato. No siempre es en dos semanas. Dios nunca obliga a nadie a cambiar. No podemos dictar la actitud o el destino de nadie, pero podemos elegir a Jesús por nosotros mismos. Podemos confesar nuestros pecados y aceptar su regalo de perdón. Podemos aceptar su oferta de vida eterna y permitirle que transforme la manera en que nos tratamos unos a otros. En situaciones más intensas, si una relación resulta ser física, emocional o sexualmente abusiva, también deben aplicarse las medidas necesarias de autoprotección y búsqueda de seguridad.

Tener la mente de Cristo es realmente posible. Las Escrituras enseñan que muchos «no consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios» (Santiago 4: 2). Hoy te invito a que comiences a orar por tener la mente de Cristo. Te esperan grandes cosas, y pueden producirse cambios maravillosos.

Medita de nuevo en Filipenses 2: 1-11 y busca a Jesús en el pasaje.

¿Qué cambios crees que Jesús puede hacer en tu vida cuando oras por tener la mente de Cristo?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 03 «RECIBIR LA MENTE DE CRISTO»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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