jueves , 17 septiembre 2026
Lección E. Sabática Universitarios 2019

INTRODUCCIÓN PASANDO VERGÜENZA

Mis hermanos más pequeños

«Respondiendo el Rey, les dirá: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis». Mateo 25: 40, RV95

De vacaciones en Italia. Nada de preocupaciones, excepto encontrar una buena recepción para el celular con el fin de subir mis fotos a Instagram. Mientras paseábamos por Florencia, se nos acercó un hombre para ofrecernos algo. Sacudí mi mano, despidiéndolo, sin siquiera mirarlo. ¡Había demasiados vendedores por todas partes!

– Comprémosle algo -dijo mi esposa.

– ¿¡Qué!?

Apenas nos quedaba tiempo para ver la estatua de David, ya que el museo iba a cerrar en breve. Me incomodaba la idea de darme la vuelta y caminar varios metros hasta donde estaba aquel vendedor que parecía un pordiosero, intentando vender las baratijas que guardaba en una caja de cartón.

– ¿Qué quieres? -le pregunté a mi esposa, mientras sacaba mi billetera sin siquiera hacer el esfuerzo por disimular el enojo en mi voz.

– No sé -me contestó ella-, pero compremos algo.

Mientras tanto, evitaba mirar a aquel sujeto que estaba desperdiciando mi valioso tiempo y mi dinero. De pronto, nuestras miradas se cruzaron. En su rostro no vi la urgencia de sobrevivir, ni tampoco el deseo de quitarme unos euros; sino una desesperada súplica para ser reconocido y apreciado. En aquel mismo momento, vi mis propios ojos.

Hace mucho, yo había enfrentado esas mismas miradas mientras me encontraba atrapado en el vertiginoso limbo de un proceso migratorio. Miradas ceñudas que me contemplaban como si yo fuera un tropiezo en sus caminos. Ahora, aquel hombre enfrentaba la misma severa mirada: la de mis ojos.

Los papeles se habían invertido … y es que somos olvidadizos.

«Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor» (Mat. 9: 36). Jesús presenta algo que está práctica-mente extinto en nuestra sociedad: la compasión. Digo «prácticamente extinto» porque la compasión exige que se le preste atención. Son tantas las cosas que reclaman nuestra atención, que el callado desconocido de aquella esquina no tiene posibilidad alguna de interpelarnos. Pero, si tan solo …, si tan solo hiciéramos una pausa y nos preguntáramos si la compasión de nuestro Salvador nos embarga; ¡si realmente vive en nosotros!

Adquirimos algunos productos de aquel vendedor y pasamos unos minutos charlando; luego le dimos unos euros adicionales. Los objetos que compramos se pondrán viejos, pero conservaré el recuerdo de una sonrisa mientras nos despedíamos y él nos decía: «Ciao arnici». No obstante, me alejé algo avergonzado.

– ¿Por qué no le dimos simplemente dinero, sin complicarnos tanto? – pregunté.

– La caridad debe practicarse con dignidad -me dijo mi esposa.

Caridad con dignidad. Se le atribuye a Gandhi haber dicho: «La compasión es un músculo que se fortalece con el uso». Ojalá que el Señor nos encuentre trabajando de tal manera que nos sorprenda con las palabras: «Todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron».

Esta ilustración presenta a una persona refugiada debajo de una manta raída y con la ropa hecha jirones. Jesús enseñó que, si queremos seguirlo, debemos estar dispuestos a ayudar a aquellos que la sociedad margina.

#EscuelaSabaticaUniversitarios
#MeditacionesDiarias
#RadioJovenAdventista

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección 8: «Mis hermanos mas pequeños»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo

Matinales relacionados

13ª SEMANA 7 in Quiere

Comparte con tu clase de Escuela Sabática, o con tu grupo de...

13ª SEMANA 6 imPlícate – ESTE SÍ ES EL MODELO

Jesús era el modelo perfecto de lo que deberíamos ser nosotros. Era...

13ª SEMANA 5 inVita – EL LEGADO DEL LÍDER

Unos dirigentes pasan y llegan otros. Aquellos que parecían muy poderosos gracias...

13ª SEMANA 4 inVestiga

Génesis 1-2: 25 Éxodo 25: 8 2 corintios 6: 14 Malaquías 3:...