domingo , 12 julio 2026

MEDIA HOGAZA DE PAN

Maya se acercó a Valentina con una hogaza de pan blanco luego del servicio de adoración.

—Valentina, por favor, toma esto —dijo, dándole el pan.

Valentina, de cuarenta años, miró el pan con hambre. Corría 1993. No había comido una sola miga de pan en más de seis meses a causa de una escasez de comida, resultado de un conflicto armado en el país de Georgia.

—Por favor, tómalo —dijo nuevamente Maya, que era cinco años mayor que Valentina—. Lo traje para ti.

Valentina sacudió la cabeza lentamente.

—No puedo quitarte esto —dijo—, lo necesitas tanto como nosotros.

Maya comenzó a llorar.

—Por favor, tómalo —dijo—. Caminaste 15 kilómetros para ayudar- nos. Este es un regalo que quiero darte, pero te estás negando a acep- tarlo.

—Está bien —cedió finalmente Valentina—. Pero cortemos la hoga- za por la mitad. Tú te llevas una mitad y yo la otra.

Las mujeres dividieron el pan con un cuchillo de la cocina de la iglesia, donde unas cuarenta personas se reunían regularmente para orar y leer la Biblia bajo la conducción del esposo de Valentina, Pavel Dmitrienko, un pastor adventista. Unos momentos después, Valentina y Pavel comenzaron la caminata de 15 kilómetros hasta su hogar, con la expectativa de comer ese pan con una simple sopa de cebada y agua, más tarde. A mitad de camino, la pareja se encontró con una anciana en un puente. La mujer estaba muy delgada, y su ropa estaba sucia. La anciana miró a Valentina.

—Hija —dijo con voz vacilante—, ¿no tendrían un pedacito de pan?

Valentina inmediatamente sacó su mitad de hogaza y se la dio.

—Sí, tengo —dijo—. Se la doy.

La anciana sollozaba al aceptar el pan.

—Gracias —dijo mientras las lágrimas dejaban líneas marcadas en sus mejillas polvorientas y arrugadas—. No como nada desde hace tres días. Me salvaste de la muerte.

«Le dimos lo que nosotros más queríamos y le salvamos así la vida», dijo Valentina años después en una entrevista desde su hogar en Bel- gorod, Rusia. «Fue un verdadero sacrificio, y nos hizo sentir más felices que antes».

La narrativa de esta semana resalta la importancia del principio «primero Dios». Cuando lo adoptamos, nos lleva a imitar a Jesús, y po- ner el bienestar de los demás por sobre el nuestro. Al llegar a ser representantes de Dios, se nos asegura que él suplirá todas nuestras necesidades. (Adaptado de Andrew McChesney, «When a pastor’s wife gave away a half loaf of bread», https://www.adventistmission.org/%E2% 80%8Bwhen-pastors-wife-gave-away-a-half-loaf-of-bread [en inglés]).

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  • O si lo prefieres, puedes parafrasear el pasaje bíblico utilizando tus propias palabras, resumirlo o hacer un bosquejo.

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1er. trimestre 2023 INVERSO
Lección 9 «LA VIUDA FENICIA: LA DADORA CONFIADA»
Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez

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