Algo está roto
Lee el texto de esta semana: 1 Reyes 18
¿Alguna vez has conocido a alguien cuya conexión con Dios parecía increíblemente fuerte? Sentías la presencia de Dios cuando esa persona estaba cerca. Sin embargo, cuando se iba, se sentía como un pequeño apagón espiritual. He tenido la suerte de conocer a muchas personas de esas, pero pocas como Sandy Robinson.
Sandy Robinson era un colportor que dirigía grupos de adultos jóvenes en la obra de colportaje. Cuando lo conocí, era el representante de marketing de la revista Message, una publicación adventista de divulgación para afroamericanos y la publicación religiosa de afroamericanos más antigua de Estados Unidos. Yo era un joven pasante y Robinson mostró un interés especial en mí. Sus historias me cautivaban, porque se había encontrado con frecuencia en las situaciones más improbables, y Dios había intervenido de forma milagrosa en su ayuda muchas veces.
Nunca olvidaré el día en que me contó algo que realmente cambió mi vida. Robinson tuvo siete hijos, todos ellos muy exitosos y fieles a Dios en su vida personal. Recuerdo que le pregunté: «¿Cómo hicieron para criar una familia tan impresionante?». Él me miró e hizo una pausa, luego comenzó a explicarme suavemente: «Hijo, no somos nosotros; ¡es Dios! Dios lo ha hecho todo. Tenemos un altar en nuestra casa». Me tomó completamente por sorpresa y le pedí que me lo explicara con más detalle. Me dijo: «Tenemos un lugar en nuestra casa donde mi esposa y yo nos reunimos para orar por nuestra familia».
Sandy Robinson atribuyó cada bendición que sus hijos habían disfrutado, todos sus logros académicos, su maravilloso matrimonio, y todo su éxito en su liderazgo, todo, al tiempo que pasaron con Dios en su altar familiar. Mientras continuaba hablando, recuerdo que pensé: «¡Algo anda muy mal con mi vida devocional!». Mi altar estaba derrumbado. En ese momento, entendí lo que Elías sabía mientras caminaba cuesta arriba por el reseco suelo del monte Carmelo: el cambio comienza con la reconstrucción del altar.
Esta semana, exploraremos el momento en el que Dios envió a un profeta para que reconstruyera el derrumbado altar de Israel para que restauraran su relación con él.
- Escribe 1 Reyes 18: 30 al 40 usando la versión de la Biblia que prefieras.
- Si tienes poco tiempo, escribe los versículos 31 al 33.
- También puedes reescribir el pasaje con tus propias palabras, hacer un bosquejo o un mapa conceptual del capítulo.
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #06 «LA RESTAURACIÓN DE UN ALTAR DERRUMBADO»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
