miércoles , 23 septiembre 2026

 

Lee el texto de esta semana:

 Filipenses 4: 6-13

Pensamiento tóxico

Hace poco, aconsejé a un joven adicto a las drogas y al tabaco que estaba atormentado por la creencia infantil de que nunca lograría nada en la vida. Como resultado, estaba hundiéndose en la droga. Durante nuestras sesiones, el Espíritu Santo le ayudó a reconocer que el mensaje que escuchaba en su mente —«Nunca llegarás a nada»— era una mentira en la que él había aprendido a creer a lo largo de sus experiencias infantiles. El Espíritu de Dios llevó a este joven a aceptar la realidad de que «ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús» (Romanos 8: 1). Mientras practicaba decirse a sí mismo esta verdad todos los días, fue capaz de vencer las mentiras del enemigo, y lo hizo al repetir diariamente la verdad de la Palabra de Dios. Llegó a ser libre (ver Juan 8: 32).

Todos tenemos la tentación de caer en diversos tipos de «distorsiones cognitivas». Esta es una expresión elegante para describir formas de pensar disfuncionales y poco útiles. En nuestra condición humana, las mentiras que nos contamos a nosotros mismos son muchas. «No soy lo bastante bueno». «No le importo a nadie». «Nadie me echaría de menos si me fuera». «Soy un fracaso». «Nunca llegaré a nada». La lista es interminable. Renovar nuestras mentes requiere que hagamos frente a nuestro «pensamiento tóxico» y encontremos formas de establecer patrones de pensamiento verdaderos y saludables.

Jesús quiere liberarnos de los pensamientos irracionales que nos llevan a la tristeza, la ansiedad, la preocupación y la depresión. Creer mentiras sobre nosotros y sobre los demás perjudica nuestra salud física, mental, emocional, social y espiritual. Nuestra mentalidad se convierte en nuestra realidad. Cómo y qué pensamos determina en gran medida el nivel de libertad o esclavitud interna que sentimos.

Solo podremos experimentar la libertad si abrazamos la verdad y rechazamos las mentiras que nos mantienen cautivos (ver Juan 8: 31, 32). Jesús vino a este mundo para disipar las tinieblas y revelar la verdad. Solo a través de Jesús comprenderemos nuestro verdadero valor. Nuestro verdadero yo es siempre lo que Dios ve que somos, no el nombre peyorativo por el cual nos hemos llamado ni cómo los demás nos han definido.

A pesar de todo lo que hemos escuchado de quien sea, incluso de nosotros mismos, Jesús puede liberar nuestras mentes y traer claridad a nuestro pensamiento.

  • Escribe Filipenses 4: 6-13 en la traducción que prefieras.
  • Si tienes poco tiempo, escribe el versículo 8.
  • También puedes reescribir el pasaje con tus propias palabras, o hacer un esquema o mapa mental del mismo.

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 04 «CORREGIR LAS DISTORSIONES COGNITIVAS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

Matinales relacionados

inQuiere

  inQuiere Comparte con tu clase de Escuela Sabática o grupo de...

imPlícate

  La mayor culpa de Israel «Si aquellos que habían sido el...

inVita

  Guerrero, Juez y Rey Los juicios de Dios en el libro...

inVestiga

  inVestiga ¿Qué revelan los siguientes pasajes bíblicos sobre los pecados de...