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Lee el texto de esta semana: Juan 20–21

La tumba vacía

Los romanos utilizaban la crucifixión para castigar a esclavos, criminales y traidores del imperio. En última instancia, la acusación de traición fue lo que resultó en la condena de Jesús. Si simplemente hubiera vivido y luego muerto como uno que se autoproclamaba rey, lo más probable es que solo hubiera sido una pequeña nota a pie de página en la historia. Para los judíos, la crucifixión era una forma tabú de castigo debido a lo que dice Deuteronomio 21: 23. No hay ejemplos de mártires judíos heroicos que hayan sido crucificados. La crucifixión nunca fue un símbolo de sufrimiento propio de los judíos. El impacto teológico del texto de Deuteronomio lo hacía imposible. Sin embargo, la muerte de Jesús no fue el final de la historia. Su resurrección arroja luz sobre la naturaleza victoriosa de la cruz y su papel como verdadero Rey.

Juan insistió en la importancia del Cristo resucitado al relatar tres incidentes posteriores a su resurrección (Juan 20: 1-18, 19-23, 24-31) en los que se cumplieron muchas de las promesas hechas en el discurso de despedida (caps. 14–17). Los discípulos fueron comprendiendo mejor el significado de la muerte de Jesús y la verdad de sus palabras. En una experiencia similar a la nuestra hoy, los discípulos no comprendieron inmediatamente el significado de los acontecimientos más recientes. Su comprensión se fue produciendo progresivamente. Con el tiempo, llegaron a entender lo que había ocurrido. En última instancia, el Evangelio de Juan culmina con su papel de testigos de la misión de Jesús.

Cada uno de los escritores de los Evangelios registró los acontecimientos de aquella mañana de domingo. A veces, los Evangelios coinciden en sus relatos. Juan, como de costumbre, aporta una contribución única a nuestra comprensión. Debemos a Juan varios detalles, como el relato de la experiencia de Tomás. El hecho de que María Magdalena fue a la tumba está narrado en los cuatro Evangelios, pero solo Juan registró la conversación entre ella y Jesús.

  • Toma un tiempo para reflexionar en oración. Lee Juan 20. Lee tres veces los versículos 24 al 29.
  • Antes de leerlos por segunda vez, pídele a Dios que te hable a través de ese pasaje. Escribe las conclusiones a las que llegas.
  • Antes de leerlos por tercera vez, pídele a Dios que te muestre cómo aplicar este pasaje a tu vida.
  • Crea una ilustración o haz un mapa conceptual de lo que has descubierto y prepárate para compartir tus anotaciones con tu grupo de estudio.

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
4to trimestre 2024 «EL EVANGELIO DE JUAN»
Lección 13 «LA RESURRECCIÓN Y COMISIÓN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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