Luchiezzi (no es su nombre real) era un emprendedor de ascendencia italiana que vivía en un pueblo de Sudamérica. Alguien le sugirió que contactara a un sacerdote de una religión ocultista afrobrasileña. ¿Por qué no?, pensó. Luego de pagar por los sacrificios animales y por los servicios del sacerdote, su negocio comenzó a prosperar. ¿Será casualidad?, se preguntaba. Pero cuanto más avanzaba en ese culto, más prosperaba. Llegó a ser dueño de una gran flota de camiones nuevos que viajaban por todo el país; y él vivía con muchos lujos.
Un día, el sacerdote le dijo que, si quería que su negocio siguiera prosperando, tendría que sacrificar más. Pero Luchiezzi se horrorizó cuando el sacerdote le dijo que la entidad que lo guiaba pedía la vida de uno de sus hijos en sacrificio. Se fue de aquel lugar y decidió nunca regresar. Unos días después, recibió un mensaje del sacerdote que decía que, si no regresaba, perdería todo lo que había ganado, y también la vida. Las pesadillas reemplazaron el sueño, y el temor lo dominaba de día y de noche. Sin embargo, estaba firme en su decisión de no regresar nunca más. Esa misma semana comenzó a perder, uno a uno, todos sus camiones. Accidentes, incendios, robos y arrestos arrasaron con sus propiedades, hasta que solo le quedó un pequeño departamento.
Ya no tenían qué comer, así que, envió a su familia a la casa de sus suegros; y se quedó solo, lleno de angustia. Entonces comenzó a preguntarse si no habría otro bando en el ámbito espiritual. Ese mismo día, un vecino suyo adventista le ofreció un estudio bíblico. Luego de un tiempo, toda la familia fue bautizada. En condiciones muy humildes, comenzando un negocio desde cero, le dijo al pastor: «Ahora tengo paz y libertad, porque adoro al Creador de los cielos y de la tierra».
La historia del rey Acaz revelará la terrible pérdida de rechazar la invitación de Dios a probarlo. También nos mostrará que «dar» sacrificios no necesariamente es una virtud o un rasgo positivo de carácter, a menos que elijamos el receptor adecuado. También descubriremos que, cuando se dan a los demonios, las ofrendas son mucho más costosas que entregar nuestra vida entera al Creador del universo.
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- Escribe 2 Crónicas 28: 16 al 27 en la versión bíblica que prefieras.
- Si tienes poco tiempo, escribe 2 Crónicas 28: 19.
- También puedes parafrasear el texto con tus propias palabras, bosquejarlo o hacer un mapa conceptual del capítulo.
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
1er. trimestre 2023 INVERSO
Lección 7 «ACAZ: EL DADOR MALVADO»
Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez

