Lee el texto de esta semana: Juan 14–17
Dar sentido al conjunto
A solas con sus discípulos, Jesús les habló directamente de sus necesidades presentes y futuras. En Juan 14–17, trataba de prepararlos para las pruebas a las que se enfrentarían. Él estaba a punto de partir, y ellos necesitaban consuelo y aliento. Se enfrentarían a enemigos, internos y externos, así que Jesús deseaba capacitarlos para estas luchas. Sobre todas las cosas, los discípulos necesitaban saber cómo amarse unos a otros y a sus enemigos. Entrelazada con estas líneas viene la seguridad de las propias oraciones de Jesús a favor de ellos. Jesús entretejió estos temas en el tapiz de su discurso de despedida.
Desde las primeras palabras, Jesús transmitió una profunda sensación de consuelo. Cuando dijo a los discípulos «no se angustien ustedes» (Juan 14: 1), no les estaba diciendo que no debían preocuparse nunca. Se refería a la profunda consternación de los discípulos por su partida y a su advertencia de que uno de ellos lo traicionaría. En esencia, Jesús estaba diciendo a sus discípulos: «Dejen de angustiarse». Jesús mismo a veces se conmovió y se angustió (11: 33; 12: 27; 13: 21). Creer en Dios y en Jesús es el remedio para esta ansiedad. Jesús ejerció la creencia en la voluntad de su Padre y pudo soportar sus pruebas. Los discípulos se enfrentarían a una prueba semejante cuando lo vieran arrestado, juzgado, condenado y crucificado. La pregunta que los confrontaría con fuerza era: «¿Es este verdaderamente el Mesías?».
Jesús les indicó cuál sería su fuente de consuelo cuando él ya no estuviera físicamente con ellos: el Consolador, el Espíritu de Verdad (14: 16-18, 25-28; 15: 26; 16: 12-15). Puedes darte cuenta de que el Consolador se menciona en el texto por primera vez justo después del mandato de Jesús de amarse los unos a los otros. La promesa del Consolador es el hilo que corre a lo largo de todo el discurso. El Espíritu les iba a proporcionar sabiduría, entendimiento, paz y amor a cada uno de los discípulos. El Consolador nos convencerá de pecado y nos guiará a toda la verdad (16: 8, 13). Vino después de la partida de Cristo (vers. 7). La obra del Espíritu es resultado de la muerte de Cristo. La palabra griega para referirse al ayudador, parakletos, tiene un amplio rango semántico. Lee Juan 14: 16 en diferentes traducciones y fíjate en los matices de interpretación que encuentres.
- Toma un momento de reflexión para orar. Lee con calma Juan 17: 22-26 tres veces.
- Antes de leerlo por segunda vez, pídele a Dios que te hable a través de este pasaje. Escribe tus ideas.
- Antes de la tercera lectura, pídele a Dios que te dé lo necesario para llevar a la práctica lo que estás aprendiendo.
- Haz una ilustración o un mapa conceptual de lo que has descubierto.
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
4to trimestre 2024 «EL EVANGELIO DE JUAN»
Lección 10 «EL DISCURSO DE DESPEDIDA»
Colaboradores: Joaquín Maldonado y Adriana Jiménez
