jueves , 10 septiembre 2026

MANGOS VERDES AMARGOS

Una familia misionera que había sido llamada a trabajar en un país tropical consideraba los mangos como una exótica muestra de cielo. Esta fruta era muy cara y difícil de conseguir en su país de origen, así que se pusieron muy contentos al descubrir que en el campo misionero al que iban, eran baratos y muy comunes. Tras llegar, se encontraron con que había un gran árbol de mango en el patio de su casa. ¡Estaban muy ansiosos porque llegara el día en que pudieran cosechar y comer mangos maduros de su propio árbol! Para ellos, ese árbol era como una recompensa de Dios por todo lo que estaban sacrificando: por haber dejado atrás su país, su estabilidad financiera, su familia y amigos.

Pero su expectativa se convirtió en amargura al descubrir que los vecinos recogían todos «sus» mangos cuando todavía estaban verdes. Aparentemente, en aquella zona era común usar mango verde para preparar un plato muy apreciado en el país. ¿Cómo debería haber reaccionado la familia misionera? ¿Acaso no era suyo el derecho de comer mangos maduros de su propio árbol? ¿Deberían haberse quejado de aquellos con quienes querían compartir el evangelio? ¿No obstaculizarían sus protestas la capacidad de mostrar con su ejemplo a sus vecinos la esencia misma del evangelio, que es el hecho de que Dios «da» vida eterna a quienes no la merecen?

Por tanto, decidieron que «renunciar» a sus mangos no era nada en comparación con aquello a lo que Cristo había renunciado por ellos, dejando todo atrás y entregando hasta su vida por quienes había venido a salvar. Luego de un tiempo probaron los mangos verdes, según la costumbre local, ¡y les encantaron!

El tema de esta semana estará centrado en Isaac y su interacción con el abusivo Abimelec (Gén. 26). Este regalo revelará cómo el amor al dinero y a las ganancias materiales arruina la razón por la que estamos en este mundo, nuestro propósito y nuestra misión. Al mismo tiempo, aprenderemos lecciones importantes sobre el altruismo, que es la preocupación abnegada por el bien de los demás. Todos los verdaderos representantes de Cristo, quienes confían en las promesas divinas de providencia y se están preparando para vivir en el cielo, practican esta virtud tan importante.

Escríbelo aquí

  • Escribe Romanos 12: 9 al 21 en la versión bíblica que prefieras.
  • Si tienes poco tiempo, escribe Romanos 12: 14 al 19. También puedes parafrasear el texto con tus propias palabras, bosquejarlo o hacer un mapa conceptual del capítulo.

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
1er. trimestre 2023 INVERSO
Lección 5 «ISAAC: EL DADOR ALTRUISTA»
Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez

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