Lee el texto de esta semana: Salmo 119
Una posesión muy preciada
Piensa en el momento en que recibiste tu primera Biblia. Quizá te la regaló un familiar creyente cuando eras niño, o tal vez la compraste tú mismo ya de adulto. Sea mucho o poco el tiempo que hace que tienes Biblia, piensa en el valor que le das a este libro. ¿Es una de tus posesiones más preciadas y atesoradas? ¿O simplemente das por sentado que tienes la Palabra viva de Dios al alcance de tu mano? ¿Te cuesta ser constante en su lectura? A lo mejor te preguntas por dónde empezar o cómo leer este libro para acercarte más a Dios.
Martín Lutero escribió: «Durante varios años he leído la Biblia dos veces al año. Si la Biblia fuera un árbol grande y poderoso y todas sus palabras fueran pequeñas ramas, yo habría tocado todas las ramas, ansioso por saber qué había allí y qué tenía que ofrecer».* Tanto si disfrutas de un vibrante tiempo diario de estudio de la Biblia, como si tu Biblia permanece sin abrir en una estantería o en tu dispositivo electrónico, la realidad es que todos podemos desarrollar hábitos más sólidos para estudiarla.
No siempre es fácil para una persona ocupada desarrollar el hábito de dedicar un tiempo diario regular y sin prisas a leer la Biblia. ¿Alguna vez pones el despertador un poco más temprano de lo normal para levantarte a leer la Biblia? ¿O te cuesta levantarte de la cama y miras el reloj pensando: «Me quedan quince minutos para ponerme en marcha, más vale que me dé prisa»? ¿Alguna vez elevaste una breve oración o leíste un capítulo de manera superficial antes de pasar a tu jornada a toda velocidad, y luego te diste cuenta de que, aunque tu conciencia estaba tranquila, tu corazón estaba insatisfecho? El ajetreo de la vida tiene la capacidad de reducir nuestro tiempo a solas con Dios hasta que pierde su poder.
Elena G. de White lo expresó de esta manera: «Solo se obtiene un beneficio muy escaso de una lectura precipitada de las Sagradas Escrituras. Uno puede leer toda la Biblia y quedarse, sin embargo, sin ver su belleza o comprender su sentido profundo y oculto» (El camino a Cristo, cap. 10, p. 133). Si bien es cierto que la lectura de la Biblia trae bendiciones (como beber agua de un hidrante: mucha y muy rápido), es posible leerla de principio a fin y, aun así, no captar mucho. Dios nos ha dado su inspirada y preciosa Palabra para que lleguemos a conocerlo más a él y, en el proceso, también a nosotros mismos. Cuando tomamos tiempo para ver el hermoso e indescriptible carácter de Dios y cómo ha interactuado con la humanidad a lo largo de la historia, no podemos sino amarlo más. El registro de sus interacciones está ahí, en nuestras manos, pero debemos encontrar tiempo y empezar a conocer a Dios a través de la lectura de su Palabra (ver Hechos 17: 11).
Considera las siguientes sugerencias:
Pídele a Dios que ponga en tu corazón un deseo por él. Reclama las promesas de Jeremías 29: 13 y Salmo 37: 4. Pídele que te despierte más temprano de lo habitual o que te ayude a liberar algo de tiempo en tu agenda diaria para pasarlo con él.
Entrega tu tiempo a Dios. Sí, estás ocupado, tienes muchas cosas urgentes que hacer, pero el tiempo con Dios es de un valor incalculable. Ve a un lugar tranquilo y lee el Salmo 46: 10 o canta himnos como «Salvador, a ti me rindo». Piensa en los aspectos de tu vida que tal vez no has entregado a Dios y entrégaselos.
Pasa tiempo con Dios incluso cuando no tengas ganas. Al igual que hace falta tomar una decisión consciente y tener un plan de acción para estar sano (por ejemplo, hacer ejercicio, comer saludable, dormir suficiente), hay que tomar una decisión consciente para mantener una relación estrecha con Dios. Recuerda que lleva al menos veintiún días formar un nuevo hábito, y que nunca podremos tener éxito sin la ayuda del Espíritu Santo.
Esta semana exploraremos formas prácticas de mejorar nuestro estudio de la Palabra de Dios.
Escribe el Salmo 119: 97-104 de tu versión preferida de la Biblia. ¿Qué podemos aprender de estos versículos sobre la Palabra de Dios y sobre aquellos que meditan en ella?
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 05 «COMO ESTUDIAR LA BIBLIA»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
