miércoles , 1 abril 2026

 

Lee el texto de esta semana: Apocalipsis 3: 14-22

Tu relación con Dios

¿Cómo describirías tu relación con Dios? ¿Es vibrante y fuerte? ¿Inviertes tiempo en la relación leyendo su Palabra inspirada y hablando con él como con un amigo? Si es así, ¿cuánto tiempo le dedicas? ¿Sientes la necesidad de hablarles a otros de tu relación con Dios porque es la relación más maravillosa de tu vida? ¿O tu relación con Dios se ha debilitado con el tiempo? Está ahí, sí, y vuelves a él de vez en cuando, pero, si eres sincero contigo mismo, admitirás que ya no es tan sólida. Quizá te encuentres en un punto intermedio, lo que la Biblia llama «tibio» (Apocalipsis 3: 16). Tal vez hayas caído en un estado de apatía en el que has perdido la pasión y tu conexión con Dios ya no es tan estrecha.

Los ángeles deben de preguntarse por qué no vivimos adorando a nuestro Salvador y Redentor, con corazones hambrientos y mentes anhelantes de acercarse más a él cada día. En verdad, tener una relación con Dios lo cambia todo, tanto aquí como en la eternidad. Nada podría ser más importante que nuestra conexión con él, pero no siempre le damos la prioridad que debiera tener.

¿Alguna vez te has preguntado qué diría Jesús si tuviera que describir tu relación actual con él? Quizás diría que es sólida, o que era más sólida en el pasado. ¿Alguna vez te has preguntado qué diría Jesús si tuviera que describir a su pueblo en estos últimos días? Pues, de hecho, en Apocalipsis 3: 14-22, lo describe. Comienza afirmando que él, Jesús mismo, es «el testigo fiel y verdadero, el origen de todo lo que Dios creó» (Apocalipsis 3: 14). Un testigo fiel y verdadero no miente, sino que habla con franqueza y honestidad. Jesús nos está diciendo, a los cristianos que vivimos en los últimos días, que nos conoce. Nos está diciendo que no somos ni fríos ni calientes porque, a nuestro parecer, no necesitamos nada. Los días y las semanas transcurren, y pasamos un poco de tiempo con Dios de vez en cuando, pensando que eso es suficiente. Pero no lo es. Necesitamos pasar tiempo con Jesús mucho más desesperadamente de lo que nos damos cuenta. Ojalá amáramos a Jesús de todo corazón y viviéramos para él. Desde la perspectiva divina, es preferible que vivamos completamente separados de él a que seamos tibios. Jesús dice que nos vomitará de su boca porque, en esa condición, tenemos muy mal sabor. Sin embargo, aún no nos ha vomitado de su boca, y nos pide que reevaluemos nuestra verdadera condición y tomemos decisiones valientes ahora mismo.

Cristo se dirige a su pueblo de los últimos días como el ser que nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Es fácil para nosotros sentirnos espiritualmente seguros y protegidos y decirnos que somos ricos, que nos ha ido muy bien y que no necesitamos nada (ver Apocalipsis 3: 17). Sin embargo, resulta sorprendente escuchar a Cristo decir en el mismo versículo que él tiene una visión muy diferente de nosotros; dice que somos desdichados, miserables, pobres, ciegos y desnudos. Cristo da un diagnóstico espiritual alarmante que desafía nuestra percepción de nosotros mismos; pero sus palabras no tienen por objeto condenar o rechazar, sino sanar, invitar y redimir.

En la antigüedad, «comprar» algo significaba hacer un trueque o un intercambio de bienes. Jesús, generosamente, nos ofrece cambiar nuestra apatía por su oro, por sus vestiduras blancas y por su colirio. Él quiere enriquecernos en el sentido de lo que para él significa ser rico. Quiere cubrirnos con su manto perfecto de justicia y abrir nuestros ojos para que veamos la verdad de cómo una relación duradera con él lo cambia absolutamente todo. Él nos ofrece todo lo que necesitamos porque nosotros no podemos proporcionárnoslo. Solo él puede hacerlo, y lo hará, si estamos dispuestos a permitírselo.

Esta semana, consideremos el estado actual de nuestra relación con Dios y lo que nos aconseja la Biblia. De hecho, no podremos pasar de donde estamos a un lugar mejor hasta que admitamos nuestra desesperada necesidad y aceptemos la solución que Jesús nos ofrece.

Escribe o haz un bosquejo del mensaje de Cristo a los laodicenses de Apocalipsis 3: 14-22. ¿Cuán bien te describe este pasaje?

2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 01  «UN CHEQUEO A TU REALIDAD ESPIRITUAL»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

Matinales más recientes

Matinales relacionados

inVita

  Conectados a la vid En sus últimos momentos con los discípulos...

inVestiga

  inVestiga ¿Cómo nos ayudan los siguientes pasajes bíblicos a comprender mejor...

inTerpreta

  Superar la apatía Tras describir nuestra condición apática, Jesús nos dice...

inTerioriza

  Cenar con Jesús En su mensaje a Laodicea registrado en Apocalipsis 3:...

Copyright 2026
slot toto slot toto slot toto