A principios de la década de 1990, un joven ministro llegó a un pequeño hotel un viernes de noche, luego de predicar en una gran iglesia. Estaba de viaje, lejos de su hogar y asistiendo a múltiples compromisos durante una semana. ¡Estaba exhausto! Como no había internet, comenzó a mirar algo en la televisión, para relajarse; quizá podía encontrar algún documental sobre la naturaleza… El problema era que él y su esposa habían decidido no mirar contenido audiovisual regular y concentrarse solamente en asuntos espirituales durante las horas sabáticas. Pero era como si algo en su cerebro siguiera discutiendo: «¡Sí, pero estás tan cansado! No necesitas mirar algo dañino; encuentra algo relajante. Después de todo, estás solo, y tu esposa e hijos no tienen por qué enterarse».
Entonces se dio cuenta de que esta era una encrucijada en su vida. Primero, mientras pasaba los canales, se arriesgaba a prestar atención a algo inapropiado. Segundo, la decisión de actuar en disonancia con sus creencias y con el acuerdo que tenía con su esposa sentaría un precedente. Esa falta de integridad se extendería con el tiempo a otras áreas de su vida. ¿Qué sería lo siguiente que haría e intentaría ocultar a su esposa e hijos?
Tercero, y más importante: ¿Estaba guardando el sábado para que los demás lo vieran? Un Ser invisible estaba allí, y podía ver y saber todas las cosas, incluso sus pensamientos. Por tanto, decidió darse una ducha caliente y acostarse a dormir.
El pastor contó que ese incidente influenció otras grandes decisiones en su vida; incluso la manera en que devolvía el diezmo. Podría haber pretendido devolver el diezmo, pero dar una cantidad menor a la que Dios esperaba. Pero recordó que no estaba solo: hay Alguien que sabía y siempre sabe; de él no podemos ocultar nada.
Por medio del relato de esta semana revisaremos las consecuencias espirituales de la falta de integridad y de la infidelidad, la seriedad de los pactos, y la disposición de Dios a aceptar al pecador y perdonar a quienes confiesan sus pecados.
Escríbelo aquí
- Escribe Hechos 5: 1 al 11 en la versión bíblica que prefieras.
- Si tienes poco tiempo, escribe Hechos 5: 3 y 4. También puedes parafrasear el texto con tus propias palabras, bosquejarlo o hacer un mapa conceptual del capítulo.
www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
1er. trimestre 2023 INVERSO
Lección 11 «ANANÌAS Y SAFIRA: LOS DADORES DESLEALES»
Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez
