jueves , 16 julio 2026

Lee el texto de esta semana: Génesis 15

Nuevas fronteras

En un mundo lleno de incertidumbre (inestabilidad económica, polarización política, desafíos personales…), a menudo nos sentimos paralizados cuando estamos en el umbral mismo de tomar decisiones importantes. ¿Damos un paso adelante con fe o nos refugiamos en lo que nos parece seguro? El libro de Josué habla directamente a nuestras vidas dándonos un ejemplo de cómo seguir adelante con fe a pesar de que aún tengamos preguntas sin resolver o dificultades que nos abruman.

La generación de Josué llegó a un momento crucial de la historia de Israel en el que tuvieron que decidir si estaban preparados para avanzar por fe, enfrentarse a los gigantes y adentrarse en territorio desconocido. Las incógnitas que ellos tenían eran abrumadoras; la oposición, feroz; los desafíos, intimidantes. Todo dependía de la voluntad que ellos tuvieran de aceptar la misión aparentemente imposible que Dios les había encomendado. La narración de este libro nos invita a todos los creyentes de hoy a vencer nuestras dudas y temores y a recibir las bendiciones que Dios ofrece.

Tras cuarenta duros años de dar vueltas por el desierto, Israel estaba por fin a punto de recibir la herencia prometida a Abraham más de cuatro siglos antes. Abraham ejerció la fe esperando el cumplimiento de la promesa y Josué fue el instrumento que Dios utilizó para hacer esa promesa realidad. Para entender correctamente el libro de Josué es esencial comprender primero cómo se produjo el pacto de Dios con Abraham.

Cuando Dios llamó a Abraham para que dejara lo que le era familiar y cómodo para adentrarse en una aventura con él, Abraham tenía ya setenta y cinco años. Sin detenerse a cuestionar la viabilidad de abandonar su tierra natal, Abraham siguió a Dios hacia un territorio desconocido. Dios declaró que, a través de Abraham y de sus descendientes, cumpliría una promesa muy preciada para todos los que lo amaban y lo servían. Mucho tiempo antes, en el Jardín del Edén, Dios había anunciado un plan para salvar a la humanidad pecadora enviando a un Libertador que le aplastaría la cabeza a la serpiente (ver Gén. 3: 15). Generación tras generación habían esperado la llegada de la Simiente (el Descendiente) prometida. Dios renovó esta promesa cuando se le apareció a Abraham y lo llamó a ser el progenitor del Descendiente prometido.

Dios no solo estaba ofreciendo a Abraham un lugar en el linaje del Mesías, sino que su plan era aún más grandioso. El pacto iba acompañado de tierra: una fértil franja de terreno de primera categoría, situada en la intersección de tres grandes continentes: África, Asia y Europa. La promesa de una descendencia numerosa y de un territorio estratégicamente situado y fértil significaba que Abraham tendría un legado extraordinario. No solo sería uno de los antepasados directos del Mesías, sino que también engendraría toda una nación cuyo único propósito sería preparar al mundo para la llegada del Mesías y facilitar la propagación de su reino cuando llegara. En resumen, Dios prometió situar a Abraham y a sus descendientes en una posición que los haría cambiar el mundo. Sin embargo, cuando Abraham aceptó el llamado y levantó sus tiendas en la tierra de Canaán, había algo importante que aún no había comprendido: aceptar el llamado de Dios a cambiar el mundo significaba permitirle al Señor desarrollar sus planes a su tiempo, a su manera y según su voluntad. Abraham tuvo que aprender esta lección de forma gradual, reiterada y dolorosa.

La historia de Abraham es la que nos da el contexto del libro de Josué, ofreciéndonos una vislumbre de los requisitos que garantizan el éxito espiritual. Abraham tuvo que aprender lecciones fundamentales de entrega absoluta y confianza total. Estas mismas características son las que dieron a Josué y a los israelitas el éxito en su conquista de Canaán. Si queremos aceptar el legado que Dios nos ofrece, tenemos que replantearnos muchos de nuestros paradigmas y suposiciones de siempre y permitir que Dios nos guíe de formas inesperadas.

Dios tiene un llamado importante para cada uno de nosotros. El llamado de Dios requiere hoy no menos entrega y confianza que las que cultivaron Abraham y Josué. Si estamos dispuestos a seguir el plan de Dios, él está más que dispuesto a utilizarnos para que hagamos grandes cosas por él.

Escribe de tu versión preferida de la Biblia Génesis 15: 12-16. O, si lo prefieres, puedes parafrasear el pasaje o hacer un esquema o un mapa conceptual de todo Génesis 15.

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
4to trimestre 2025 «EL LIBRO DE JOSUÉ»
Lección # 01  «NUEVAS FRONTERAS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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