Quién es nuestro prójimo y lo que significa amarlo como a nosotros mismos.
Hay dos factores que hacen que este samaritano sea bueno a los ojos de Jesús.
Se acercó y vio
Una de las distinciones entre el samaritano y el sacerdote y el levita es cómo reaccionaron tras ver al hombre herido.
Con respecto al sacerdote, la Biblia dice:
«Por casualidad, un sacerdote pasaba por el mismo camino; pero al verlo, dio un rodeo y siguió adelante» (Luc. 10: 31).
El sacerdote vio, dio un rodeo y siguió adelante.
Por su parte, tanto el levita como el samaritano «vieron» (Luc. 10: 32-33), pero la diferencia es que el samaritano, al ver al hombre herido, fue movido a misericordia. El samaritano contrasta con el levita, el cual evitó al hombre al no reconocer en él a su prójimo herido y digno de compasión.
Uno de los elementos clave que distingue al samaritano es que se acercó, vio al individuo herido y decidió no retroceder con disgusto, sino actuar, movido por la compasión. Del mismo modo, el verdadero hijo de Dios busca y se acerca a los que están heridos y ve en sus heridas su humanidad como hijos e hijas de Dios.
Tuvo compasión desinteresada
Jesús también nos dice que cuando el samaritano vio al hombre que cayó entre ladrones, tuvo compasión de él, vendó sus heridas, vertió aceite y vino sobre ellas, y lo puso sobre su propia bestia para llevarlo a una posada. Lo que llama la atención de su respuesta es lo que el buen samaritano no hace:
- No cuestiona si el hombre es judío o gentil.
- No se pone a analizar lo que sucedería si se invirtieran los papeles.
- No toma en cuenta el hecho de que al permanecer allí para ayudar a este hombre herido, se está arriesgando.
Lo único que le importa es la necesidad y el sufrimiento. Esto fue suficiente para llamar su atención y apoyar a una persona necesitada. La religión que no se manifiesta en amor desinteresado por los demás, a pesar de lo que convenga a nivel personal o incluso del riesgo de sufrir daños, no es la religión de Cristo.
«Así la pregunta: “¿Quién es mi prójimo?” está para siempre contestada. Cristo demostró que nuestro prójimo no es meramente quien pertenece a la misma iglesia o fe que nosotros. No tiene que ver con distinción de raza, color o clase. Nuestro prójimo es toda persona que necesita nuestra ayuda» (El Deseado de todas las gentes, cap. 54, p. 473).
Después que hayas repasado el texto que has copiado y resaltado,
- ¿Qué te parece lo que has marcado o subrayado y relacionado?
- ¿Qué preguntas te surgen después de haber estudiado dicho pasaje?
- ¿Cuáles son las partes del pasaje que te parecen más difíciles?
- ¿Qué otros principios y conclusiones puedes identificar en este texto bíblico?
- ¿Quién es tu prójimo esta semana?
- ¿Amas realmente a tu prójimo como a ti mismo?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2020.
4to trimestre 2020 “Los Principios De La Educación”
Lección 5: «LA ABNEGACIÓN ES LA BASE DE TODO VERDADERO CRECIMIENTO«
Colaboradores: Hidai Juarez S & Misael Morillo
