En Apocalipsis 20: 13 se describe la resurrección de los impíos después del milenio: «El mar entregó sus muertos, y el reino de la muerte entregó los muertos que había en él; y todos fueron juzgados, cada uno conforme a lo que había he-
cho». La expresión «entregó» es similar al lenguaje de Isaías 26: 19: «Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo!, porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra entregará sus muertos» (RV95).
Al igual que los justos, los impíos resucitarán con el mismo carácter que tenían en vida. Lo retomarán en el punto preciso donde lo dejaron cuando murieron. Dios preservó un registro preciso de sus vidas en su «disco duro celestial» y él les devolverá su identidad propia sin el menor cambio. Durante el milenio, los impíos muertos aparecerán en el juicio a través de sus registros, pero después de los mil años vivirán de nuevo (Apoc. 20: 5) y se presentarán en persona.
«Allí hay reyes y generales que conquistaron naciones, hombres valientes que nunca perdieron una batalla, guerreros soberbios y ambiciosos cuya venida hacía temblar reinos. La muerte no los cambió. Al salir de la tumba, reasumen el curso de sus pensamientos en el punto mismo en que lo dejaron. Se levantan animados por el mismo deseo de conquista que los dominaba cuando cayeron» (El conflicto de los siglos, cap. 43, p. 645). Claramente, los inicuos no solo reciben el aliento de vida sino también el registro preciso de sus vidas, el cual Dios preservó en su «disco duro celestial».
Como vimos en una lección anterior, el espíritu es más que el simple aliento de vida: es el aliento junto con el registro de vida y el carácter de la persona.
«Nuestra identidad personal se conservará en la resurrección, aunque no sea la sustancia material la misma que fue a la tumba. Las maravillosas obras de Dios son un misterio para nosotros. El espíritu, el carácter del ser humano, vuelve a Dios, para ser preservado por él. En la resurrección cada cual tendrá su propio carácter» (¡Maranata! El Señor viene, p. 301).
Los impíos comparecerán ante el tribunal de Dios por alta traición contra el gobierno de los cielos. Sus obras les serán reveladas y se pronunciará la sentencia irrevocable: «Todos los impíos del mundo están de pie ante el tribunal de Dios, acusados de alta traición contra el gobierno del cielo. No hay quien sostenga ni defienda la causa de ellos; no tienen disculpa; y se pronuncia contra ellos la sentencia de la muerte eterna» (El conflicto de los siglos, cap. 43, pp. 648-649). Entonces se ejecutará la sentencia, cuando los impíos sean arrojados al lago de fuego para sufrir la segunda muerte (Apoc. 20: 11-15).
Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado, ¿qué enseñanzas especiales crees que refleja?
- ¿Qué preguntas surgen en tu mente después de haber estudiado la lección?
- ¿Qué partes te parecieron difíciles?
- ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
- Si la muerte no produce cambios en los impíos, ¿Cuándo fue entonces su oportunidad? ¿Qué efecto produce en tu vida saber esto?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
3er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 9 «MÁS ALLÁ DE LA MUERTE»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota
