Los Israelitas querían un rey que fuera su juez y líder en la batalla, porque olvidaron que Dios era su rey. La restauración completa del gobierno de Dios sobre su pueblo vino con Jesús. Como nuestro Rey, Jesús lidera la batalla contra el enemigo.
Hebreos 2:14-16 describe a Jesús como el campeón de los seres humanos débiles. Cristo se enfrenta al diablo en solitario, lo derrota y nos libera de la esclavitud. Esta es una descripción que nos recuerda la batalla entre David y Goliat. Después de ser ungido rey (ver 1 Sam. 16), David salva a sus hermanos de la esclavitud al derrotar a Goliat. Los términos del enfrentamiento determinaban que el pueblo del ganador del combate esclavizaría al pueblo perdedor (Sam. 17:8-10). David, entonces, actuó como el campeón de Israel; el los representó.
Hebreos 2:14-16 también alude al hecho de que Dios salva a Israel en un combate en solitario. Fijémonos en este pasaje de Isaías: «Si al guerrero se le arrebatará el cautivo, y del tirano se rescatará el botín; contenderé con los que comienzan conmigo, y yo mismo salvaré a tus hijos (Isa. 49:25, NVI). Como cristianos, a menudo pensamos que somos nosotros los que estamos librando un combate en solitario con Satanás. Cuando leemos Efesios 6:10-18 vemos que, en efecto, estamos en guerra con el diablo. Pero Dios es nuestra campeón y es él quién sale a luchar delante de nosotros. Nosotros somos parte de su ejército y es por eso que tenemos que usar su armadura. Pero no luchamos solos: en Efesios 6 se habla en plural. Nosotros, como iglesia, llevamos la armadura y luchamos detrás de nuestro campeón que es Dios mismo.
Hebreos 5 al 7 presenta una segunda función de Jesús: él es nuestro Sumo Sacerdote. El autor explica que esta característica cumple una promesa que Dios le había hecho at rey davídico prometido, de que sería «un sacerdote para siempre de acuerdo con la orden de Melquisedec» (Sal. 110:4, según se cita en Heb. 5:5-6, RV9S). Los sacerdotes fueron designados para representar a los seres humanos meditar en su relación con Dios y con todo lo que tiene que ver con Dios. El sacerdote era un mediador. Esto era válido en cualquier sistema de sacerdocio, fuera el judío, el griego, el romano o cualquier otro. El sacerdote hacía posible la relación Dios, y todo lo que el sacerdote hacía tenía el propósito de facilitar la relación entre el ser humano y Dios.
El sacerdote ofrecía sacrificios en nombre de los seres humanos. El pueblo no podía llevar esos sacrificios a Dios personalmente. El sacerdote sabía cómo ofrecer un sacrificio aceptable para que la ofenda pudiera ser aceptada para Dios o generar limpieza y perdón. Los sacerdotes también enseñaban la ley de Dios al pueblo. Eran expertos en los mandamientos de Dios y estaban a cargo de explicarlos ponerlos en práctica. Finalmente, los sacerdotes también teman la, responsabilidad de bendecir en nombre de Jehová. A través de ellos, Dios declaraba su buena voluntad y su propósito benefactor para su pueblo. Sin embargo, en (1 Pedro 2:9), encontramos algo más: a los creyentes en Jesús se les llama «sacerdocio real (BLPH). Este rol implica un privilegio increíble. Así como los sacerdotes podían acercarse a Dios en el santuario, hoy podemos acercarnos a Dios confiadamente a través de la oración (Heb. 4:14-16:10: 19-23). También conlleva importantes responsabilidades: debemos colaborar con Dios en su obra de salvar al mundo. Él quiere que enseñemos y expliquemos sus leyes y preceptos. También quiere que ofrezcamos sacrificios de alabanza y buenas obras, que a él le agradan. Qué privilegio y qué responsabilidad!
Después de leer el texto que marcaste y subrayaste,
- ¿Qué enseñanzas especiales crees que refleja?
- ¿Qué preguntas te surgen?
- ¿Qué partes te parecieron difíciles?
- ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
En la lucha diaria contra nuestro yo y contra las tentaciones, ¿Cuál es la interacción que hay entre la armadura de Dios, la intervención de Dios y nuestras propias fuerzas?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
1 er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 2 « LA EPÍSTOLA A LOS HEBREOS Y A NOSOTROS »
Colaboradores: Israel Esparza & Mayra Cota
