miércoles , 29 abril 2026
Lección E. Sabática Universitarios 2022

inTerpreta- IGUAL PERO DIFERENTE

Hebreos dice que Jesús adoptó nuestra naturaleza humana para poder representarnos y morir por nosotros (Heb. 2: 9, 14-J6; 10: 5-10). Este es el fundamento del plan de salvación y nuestra única esperanza de vida eterna.

La expresión «carne y sangre» subraya la fragilidad de la condición humana, su debilidad (Ele. 6: 12), su falta de entendimiento (Mat. 16: 17; Gal. 1: 16) y su sujeción a la muerte(1 Cor.15:50). Hebreos dice que Jesús fue hecho como sus hermanos «en todo (2:17), expresión que significa que Jesús era totalmente humano. Jesús no simplemente «parecía» o «asemejaba» ser humano: él era realmente humano, era verdaderamente uno de nosotros. Hebreos también dice, sin embargo, que Jesús era diferente a nosotros con respecto al pecado.

Primeramente, Jesús no cometió ningún pecado (4: 15). En segundo lugar, se dice que, en su naturaleza humana, Jesús era «santo, sin maldad y sin mancha, apartado de los pecadores» (7: 26). Nuestra tendencia natural es al mal. Nuestra esclavitud al pecado comienza en lo más profundo de nuestra propia naturaleza. Nuestro cuerpo es débil, vendido como esclavo al pecado» (Rom. 7: 14; 7: 15-20). El orgullo y otras motivaciones pecaminosas contaminan incluso nuestras buenas obras. La naturaleza de Jesús, sin embargo, no estaba estropeada por el pecado. Tema que ser así, porque si Jesús hubiera sido ‹débil, vendido como esclavo al pecado» como nosotros, también habría necesitado un Salvador. En cambio, Jesús vino como el Salvador y se ofreció a sí mismo como un sacrificio «sin mancha», «se ofreció así mismo a Dios» en nuestro favor (Heb. 9:14; 7: 26-28).

1. Jesús destruyó el poder del diablo al morir por nuestros pecados como la ofrenda sin pecado, lo que hace posible nuestro perdón y reconciliación con Dios (Heb. 2:14- 17). Jesús también destruyó el poder del pecado al damo poder para vivir una vida justa a través del cumplimiento de la promesa del nuevo pacto de escribir la ley en nuestro corazón (Heb. 8: 10). Por lo tanto, Jesús derrotó al enemigo y nos liberó para que ahora podamos «servir al Dios viviente» (Heb. 9: 14). La destrucción final de Satanás ocurrirá en el juicio final (Apoc. 20: 1-3,10).
El apóstol también dice que «Dios, por medio del sufrimiento, tema qué hacer perfecto a Jesucristo» (Heb. 2: 10; ver también 2: 17-18; S: 8-9). Esta expresión es sorprendente. El autor había dicho anteriormente que Jesús «es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es» (1: 3) y que jamás pecó, que es santo, sin maldad y sin mancha (4: 15; 7: 26-28; 9:14; 10: 5-10). Esto significa que Jesús no tuvo que superar ningún tipo de imperfección moral o ética. Sin embargo, Hebreos dice que Jesús se sometió a un proceso de «perfeccionamiento» que le proporcionó los medios para salvarnos. Jesús fue perfeccionado en el sentido de que se preparó para ser nuestro Salvador.

1. Jesús se «perfeccionó› a través del sufrimiento para convertirse en el Capitán de nuestra salvación (2: 10). Tenía que morir en la cruz como sacrificio para que el Padre pudiera tener los medios legales para salvamos. Jesús era la ofrenda sacrificial perfecta y única. Siendo Dios, podía juzgarnos, pero gracias a su sacrificio, también puede salvarnos.

2. Jesús aprendió lo que es la obediencia a través del sufrimiento (5:8). La obediencia era necesaria por dos razones: en primer lugar la obediencia hizo que su sacrificio fuera aceptable (Heb. 9:14; 10:5-10); en segundo lugar, sus sufrimientos le permitieron convertirse en nuestro ejemplo (5: 9). Jesús «aprendió» lo que es la obediencia porque nunca la había experimentado. ¿Como Dios, ca quién tendría que obedecer? Como Hijo eterno y uno con Dios, era obedecido por todo el universo. Por lo tanto, Jesús no pasó de la desobediencia a la obediencia, sino de la soberanía y el dominio a la sumisión y la obediencia. El excelso Hijo de Dios se convirtió en el Hijo obediente del hombre.

El sufrimiento de Jesús lo reveló como el Sumo Sacerdote fiel y compasivo (Heb. 2:17-18). Pero su sufrimiento no hizo que fuera más misericordioso. Por el contrario, fue debido a la misericordia de Jesús que se ofreció voluntariamente para morir en la cruz para salvarnos (10: 5-10; comparar con Rom. 5: 7-8). Sin embargo, fue a través del sufrimiento que la realidad del amor fraternal de Jesús realmente se expresó y reveló.

Después de que hayas repasado el texto que has copiado y resaltado,

  1. ¿Qué enseñanzas especiales crees que refleja?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
1 er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 4 « JESÚS NUESTRO HERMANO FIEL »
Colaboradores: Estrellita Hernandez & Mayra Cota

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